23 abril, 2026
Donald Trump le cambió las señas a Zelenski

Lo ocurrido el último día de febrero en la Casa Blanca, en la reunión entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su par de Ucrania, Volodímir Zelenski, transmitida por los medios de comunicación presentes, ha dejado en claro la forma en la cual ahora se manejará desde Washington el conflicto entre Ucrania y Rusia.

Eso en parte no debería sorprender, pues el magnate había anunciado durante su campaña electoral que terminaría tempranamente con la guerra entre ucranianos y rusos.

Lo que no se esperaba es la manera en la cual se ha dejado tan mal parado al líder de Kiev, como se demostró no solamente en el citado encuentro, al que asistió para firmar un acuerdo sobre las tierras raras de su país –ricas en minerales estratégicos– y luego de una monumental bronca con Trump, vista en “tiempo real” por el mundo entero, fue literalmente echado, sin contemplaciones.

Zelenski ya había podido comprobar el 12 de febrero que desde la Oficina Oval le habían cambiado las señas mucho más allá de lo que podía imaginar, cuando el 12 de febrero el presidente estadounidense y su homólogo ruso, Vladimir Putin, conversaron telefónicamente sobre el conflicto bélico entre la nación euroasiática y la eslava como punto principal. Él se enteró horas después.

Eso, además de las formas en las cuales Trump se había referido hacia él en distintas oportunidades, no le auguraba nada bueno en la relación con quien dirige ahora el país que ha financiado en buena medida su guerra contra los rusos.

Fracaso

Antes de lo ocurrido el viernes, en un denso artículo titulado “De Bruselas a Riad, pasando por Múnich: ocho días que estremecieron el mundo”, el analista internacional venezolano Sergio Rodríguez Gelfenstein, había hecho un repaso sobre los antecedentes que apuntaban hacia algunas de las aristas que determinan las variantes actuales, tratando de explicar el cambio de postura de Washington tanto hacia Kiev como hacia Europa:
“El mundo avanza hacia un equilibrio de poderes. La posibilidad de destrucción del planeta como opción para imponer el capitalismo no es viable. Los capitalistas son inmorales, no suicidas”. Más adelante ofrece más componentes para el análisis:
“(…) Parecieran antagónicas las nociones de imperialismo y equilibrio, pero no lo son.

Quiero reiterarlo: para Estados Unidos se trata de sobrevivencia”. Y continúa párrafos después, citando al exsecretario de Estado Henry Kissinger, quien en 2022, luego de iniciada la Operación Militar Especial de Rusia, publicó un artículo en el cual sostenía “que debía buscarse la paz con un doble objetivo: confirmar la libertad de Ucrania y definir una nueva estructura internacional en la que Rusia debía tener un lugar”, de manera inevitable.

Ningún representante de Zelenski estuvo invitado a la reunión en Riad, Arabia Saudita, en la cual delegaciones de Estados Unidos y Rusia trataron como uno de los principales temas el de la guerra entre rusos y ucranianos. Esa fue para él otra señal. Desde la reunión del viernes con Trump –que este había rechazado, pero fue persuadido por el presidente francés, Emmanuel Macron, para que la hiciera–, la conclusión de analistas y medios de todo el mundo es que fracasó.

El New York Times comentó que “el ataque verbal” de Trump fue “una impresionante muestra de ira y resentimiento” y que ningún otro líder extranjero había sido tratado de esa forma en el Despacho Oval, al menos públicamente.

CNN dijo a su vez que la “notable pelea a gritos” entre ambos mandatarios “provocó casi en tiempo real una ruptura de las relaciones entre Washington y Kiev”. NBC News, a su vez, aseguró que el choque “ha echado por tierra, por ahora, las esperanzas que había en el acuerdo sobre los minerales”. La agencia AP, que está vetada por Trump, reseñó: “Fue una sorprendente muestra de abierto antagonismo en el Despacho Oval, un escenario que es más conocido por su sombría diplomacia”.

Ursula von der Leyen, de la UE

A la Unión Europea también la pasan por bolas

En la conversación telefónica sostenida entre los presidentes Donald Trump y Vladimir Putin, con la búsqueda de los mecanismos para poner fin a la guerra entre Rusia y Ucrania como tema, no solo fue Volodímir Zelenski el ignorado; a la Unión Europea, también, en términos beisboleros, “la pasaron por bolas”.

Igualmente, ya se habían dado señales: en su discurso del 15 de febrero en la Conferencia de Seguridad de Múnich, el vicepresidente estadounidense, JD Vance, arremetió contra los países del Viejo Continente:
“El mayor peligro para Europa no es Rusia, China u otro actor externo, sino que viene de dentro, el retroceso en algunos de sus valores más fundamentales, valores compartidos con Estados Unidos como la libertad de expresión”, sentenció, ante la incredulidad de los presentes, que seguramente esperaban otra cosa.

Su jefe, Donald Trump, el 26 de febrero anunció aranceles para los países de la UE del 25% “en automóviles y otras cosas”.

El mismo día, en reunión de gabinete, descerrajó:
“Seamos honestos, la Unión Europea se formó para joder a Estados Unidos. Ese es el propósito y lo han hecho bien, pero ahora soy Presidente”.

La respuesta del organismo no tardó en llegar: “Como ya se ha dicho, la UE reaccionará con firmeza y de inmediato contra las barreras injustificadas al comercio libre y justo, incluso cuando los aranceles se utilicen para cuestionar políticas legales y no discriminatorias”.

Volodímir Zelenski

El antiguo peón que ahora es sometido al menosprecio

Pocos días antes de que Donald Trump tomara posesión, su antecesor, Joe Biden, había estado inyectándole cientos de millones de dólares a Volodomír Zelenski para continuar el conflicto bélico con Rusia, utilizándolo como una suerte de peón más en la confrontación que Estados Unidos y Europa sostienen con la nación eurosiática por distintas vías.

El magnate con apenas un mes de gestión en su segundo paso por la Casa Blanca, sin embargo, ya había dado muestras de que todo había cambiado, incluso refiriéndose al jefe de Estado ucraniano –cuyo período constitucional venció en mayo pasado– en términos bastante despectivos.

El 19 de febrero, lo calificó como “un comediante modestamente exitoso” y lo tildó de “un dictador sin elecciones”.

Apenas una semana antes del enfrentamiento que sostuvieron cara a cara el pasado viernes, el 21 de febrero, lo había descalificado sin tapujos de nuevo al declarar que “no es tan importante” para estar presente en las reuniones que dirimirían la guerra entre Rusia y Ucrania. “Le he visto negociar sin cartas. No tiene cartas y uno se cansa de eso”.

El último día de febrero, lo tachó de haber “faltado el respeto a los Estados Unidos”.

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