Diario de un antiimperialista – Últimas Noticias
El Diario de Salvador de la Plaza compila tres cuadernos: primero (junio 30-julio 31 de 1917), segundo (agosto 1-noviembre 5 de 1917) y tercero (noviembre 6 de 1917-enero 14 de 1918), además de un anexo sustantivo con escritos medulares sobre el rol del estudiante, su organización política y la exaltación de autores de la talla de Enrique Rodó y Cecilio Acosta.
Cabe destacar que estos escritos tratan de la etapa premarxista del joven caraqueño. Durante ese período, centró sus intereses políticos-estudiantiles en el crisol de una “voluntad” que lo deslastrara de los valores neocoloniales que conformaron las relaciones sociales durante el régimen de Juan Vicente Gómez, básicamente. Si bien rechazó, de igual modo, la cultura política instaurada por Cipriano Castro. Al respecto, es de suma importancia tomar en consideración que el autor medular que atraviesa la redacción del mencionado Diario es Jules Payot.
En la compilación del mentado diario realizado por Mailer Mattié y Dorothea Melcher, destacan el predominio de José Enrique Rodó, Rubén Darío y Manuel Ugarte, como acreditados en la formación del novato con aspiraciones revolucionarias: “…el joven que escribe este diario es también ambicioso e idealista; ama profundamente a Rodó, a Rubén Darío…”. Llama la atención que el pedagogo Payot no sea referido como central para comprender, esencialmente, la compilación de los cuadernos bautizados como Diario.
La influencia del laicismo francés, a través de la figura de Payot, en la conformación del pensamiento pre-marxista de Plaza es clave, ya que permite vislumbrar el porqué de su obsesiva necesidad de disciplinar su “voluntad” a fin de alcanzar objetivos políticos que subvirtieran la estructura social colonial y neocolonial que legitimó el Estado-enclave fortalecido por la lógica del personalismo político representado por el gobierno del hombre de La Mulera.
Por lo tanto, la pregunta cardinal es la siguiente: ¿qué es lo más relevante del diario: la necesidad de crear las asociaciones de estudiantes o la disposición de una “voluntad” en términos éticos que le permitiera impulsar un proyecto político-estudiantil? A decir del autor: “Mis proyectos: Hacer una vida llena de prácticas morales, encaminada a fomentar la cultura más elevada de mi espíritu y (a llevarlo) al grado máximo de perfección y fuerza”.
