Desarrollan método natural para combatir el dengue
Un equipo de científicos argentinos, del Instituto del Conurbano de la Universidad Nacional de General Sarmiento, estudia la puesta en marcha de una técnica innovadora y ecológica para evitar la propagación del virus del dengue.
Se trata del diseño de trampas cebadas, provistas de compuestos florales cuyo aroma atrae a los insectos Aedes aegypti que transmiten el dengue, según reseña Página 12.
De esta manera, los insectos se verían atraídos por sustancias que funcionarían como atrayentes.
El artefacto es tan sencillo que, de comprobarse su eficacia, podría ser replicado en cada hogar: emplean un frasco de mermelada de 250 gramos y lo pintan de negro por fuera. Por dentro, colocan una tablita bajalengua (los tradicionales palitos de madera que emplean los médicos), le agregan un compuesto floral, agua, y lo colocan en sitios estratégicos.
El objetivo es que el mosquito entre y luego no pueda salir; por eso, la infraestructura es sencilla pero debe simular la lógica del embudo.
Alternativa ante a los insecticidas
Los insecticidas no constituyen la mejor opción para cortar la propagación del virus ya que presentan algunos problemas. No suelen ser efectivos para disminuir la presencia del mosquito porque no acaban con los huevos repartidos en los diferentes espacios domésticos. Su aplicación consiste más bien, en una acción momentánea, en un parche para resolver el momento, pero no soluciona el conflicto a largo plazo.
La fumigación a gran escala tampoco es tan recomendable. De hecho, siempre hay mosquitos que resistirán al procedimiento y, una vez que dejen descendencia, darán lugar a individuos que podrían adquirir estos caracteres de resistencia.
Iniciativa en fase experimental
La propuesta de investigación fue seleccionada para recibir el subsidio de Ideas Proyecto que entrega la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires. De obtener buenos resultados, se podría divulgar la técnica en detalle para habilitar la producción casera, así como también atravesar un proceso productivo, ser elaborada en serie y venderse en comercios.
La hipótesis de los científicos, que investigan al mosquito desde hace más de una década, es que en la naturaleza existen plantas que tienen la capacidad de convocar a las hembras y orientarlas hacia el sitio en donde quieren que estas pongan sus huevos.
Las plantas atraen a los mosquitos, al protagonizar reacciones químicas cuando interaccionan con el agua y liberan diferentes aromas. En algunos casos, el dióxido de carbono funciona como llamador para ciertas especies.
Por ello, lo que se busca es seleccionar las flores indicadas que funcionen como “atractantes naturales” y se colocan dentro de trampas, y así los insectos podrían ser engañados y capturados.
Como son trampas para atraer a las hembras para que coloquen sus huevos allí, se puede cortar la circulación del mosquito, regular su población y así frenar la presencia de la enfermedad.
