Del timbo al tambo – Últimas Noticias
Para absolutamente nadie es un secreto que la recuperación progresiva y sostenida de Venezuela tiene desafíos importantes por saldar, no siendo un asunto sencillo ni de corto plazo.
De hecho, y tal como lo confesó Donald Trump, tratar de convertir una nación en colonia para robarse sus recursos implica maniobras cuyas consecuencias pesan y mucho en el cuerpo político, económico y social del país objeto de ellas.
El gran pecado de nuestra patria es querer avanzar con independencia el proyecto político que acomode a nuestros intereses estratégicos, cosa divorciada de la pretensión de Washington, según la cual la región tiene que caminar privilegiando sus intereses bajo la esfera de la anacrónica y salvaje Doctrina Monroe.
Pero las intenciones imperiales precisaban de una oposición entreguista y que hoy anda del timbo al tambo tratando que el Dios Tiempo borre de las mentes de millones de venezolanas y venezolanos todas las aventuras irresponsables en las cuales metieron al país, para cumplir la profecía autocumplida del supremacista Trump.
Pues, como un balde de agua fría les han caído las palabras de Trump, que vuelven a traer a nuestro imaginario las aventuras que tanto daño han causado a Venezuela, con la vigencia de muchas de las barbaridades planificadas en el extranjero y ejecutadas acá bajo la mirada atenta y complaciente de la oposición.
Como si fuera poco, pretenden que nada se mueva en defensa de la democracia y de la institución del voto que al sol de hoy necesita un barajeo del Poder Electoral, para que su venidera composición sea expresión de un proceso de diálogo nacional que ha obtenido más pasos certeros que otros espacios torpedeados precisamente por los operadores políticos de la Casa Blanca.
Es políticamente necesario que el sistema político de la V República establezca los medios idóneos de protección y preservación, evitando al máximo que nuevas expresiones propias del doble rasero que caracteriza a varios sectores de las oposiciones en Venezuela vuelvan a imponer una agenda de violencia.
Todo esto encuentra a un sector opositor perdido teniendo que recomponerse para abordar los venideros escenarios políticos. Sin embargo, el sectarismo, el extremismo y una agenda con un pie en elecciones y otro en planes de alteración de la paz imponen la necesidad de activar anticuerpos. Por eso la oposición, o al menos buena parte de ella, está como se ve.
