Crítica de ‘Karate Kid: Legends’
Jonathan Entwistle dirige Karate Kid: Legends, la sexta entrega de la famosa franquicia de artes marciales.
En una especie de karateverso, la película recupera a varios de los actores que han aparecido en producciones anteriores como Ralph Macchio o Jackie Chan.
Tras sufrir varios retrasos en su fecha de estreno, la cinta llega, por fin, a las salas de cine de nuestro país el 8 de agosto de 2025.
- Fecha de estreno: 8 de agosto de 2025
- Género: Acción, Aventuras
- País: Estados Unidos
- Año: 2025
- Dirección: Jonathan Entwistle
- Reparto: Ralph Macchio, Jackie Chan, Ben Wang, Joshua Jackson, Sadie Stanley, Ming-Na Wen, Aramis Knight, Wyatt Oleff
En Karate Kid: Legends, tras una tragedia familiar, el prodigio del kung fu Li Fong (Ben Wang) se ve obligado a abandonar su hogar en Pekín y trasladarse a Nueva York con su madre. Li lucha por dejar atrás su pasado mientras intenta encajar con sus nuevos compañeros de clase y, aunque no quiere pelear, los problemas parecen encontrarle en todas partes. Cuando un nuevo amigo necesita su ayuda, Li se presenta a una competición de kárate, pero sus habilidades no son suficientes. El profesor de kung fu de Li, el Sr. Han (Jackie Chan), pide ayuda al Karate Kid original, Daniel LaRusso (Ralph Macchio), y Li aprende una nueva forma de luchar, fusionando sus dos estilos en uno solo para el enfrentamiento definitivo de artes marciales.
Sobre la película
Karate Kid: Legends está dirigida por Jonathan Entwisthle (creador y director de The end of the F***ing World), escrita por Rob Lieber (Peter Rabbit), producida por Karen Rosenfelt y protagonizada por Jackie Chan y Ralph Macchio, junto a Ben Wang, Joshua Jackson, Sadie Stanley y Ming-Na Wen. Con Jenny Hinkey y el propio Macchio como productores ejecutivos de la película.
Crítica de Karate Kid: Legends
El universo Karate Kid sigue sumando producciones para deleite de algunos y hastío de otros. Esta película no existiría sin el éxito que ha obtenido Cobra Kai, incluso a pesar de haber sido maltratada en su temporada final por Netflix.
Que la popularidad alcanzada por la serie tiene mucho que ver con esta entrega se hace aún más evidente si tenemos en cuenta el intento fracasado por relanzar la franquicia que dirigió Harald Zwart en el año 2010 bajo el título The Karate Kid.
Esta Karate Kid: Legends no le aporta demasiado a los nostálgicos de la clásica de los 80 y puede poner en riesgo el futuro de este universo de artes marciales, si no es capaz de incorporar a un público nuevo que lo mantenga con vida.
Una fórmula agotada
Un joven inseguro que se muda a un nuevo lugar, un matón que le hace la vida imposible, un interés amoroso y una batalla final épica en busca de venganza. Todas y cada una de las secuelas, reboots o spin-offs se pueden reducir a esta simple fórmula narrativa.
Soy consciente de que es difícil encontrar el equilibrio entre mantener la esencia que el público busca con avidez y aportar algo novedoso. Si inclinamos la balanza hacia la innovación, el producto puede resultar irreconocible para los fans pero si lo hacemos hacia lo reiterativo, los seguidores dirán, con razón, que para ver lo mismo, mejor es el orgiginal.
El guionista Rob Lieber intenta alterar ligeramente las expectativas con algunos cambios como el que hace con los roles maestro-aprendiz al final del primer acto. Un cambio que no es más que un maquillaje superficial que proporciona algún gag pero que no cambia el rumbo de un tren que lleva circulando por las mismas vías más de cuarenta años.
Ben Wang, el nuevo protagonista
Si tenemos en mente a todas las personas que se han puesto el kimono principal durante estos cuarenta años Ralph Macchio, Hilary Swank, Jaden Smith o Xolo Maridueña, es difícil no concluir que Ben Wang es, posiblemente, el karateka menos carismático que hemos visto en pantalla.
Tampoco le ayudan las incoherencias de guion. Acostumbrados a alumnos que demuestran tener pocas tablas en los compases iniciales del metraje hasta que un mentor pone solución a sus carencias coreográficas, Li Fong viene ya sabido de casa. Por eso, resulta poco creíble que sea capaz de dejarse patear el trasero con tanta facilidad en los compases iniciales.
Si Karate Kid son, sobre todo, historias de superación y crecimiento personal, el arco emocional o de aprendizaje del personaje interpretado por Wang es inexistente y su nula evolución hace difícil explicar su transición de vencido a vencedor.
Rocky pasaba por allí
Otra pequeña novedad de chapa y pintura es la incorporación del boxeo como arco narrativo secundario.
El padre del interés amoroso del protagonista, interpretado por Joshua Jackson (Somos los mejores, Crueles intenciones, Shutter), es un boxeador retirado que sueña con volver a pelear. Algunas de sus escenas beben claramente del Rocky que Stallone escribió en 1976.
Ese amor por los deportes de lucha sirve de nexo emocional entre Víctor y Li y nos regala algunos de los mejores momentos de la cinta.
Nuestra conclusión de Karate Kid: Legends
Aunque el libreto de Lieber intenta aportar algún que otro cambio a la fórmula Karate Kid, lo cierto es que todo en la película resulta demasiado reconocible.
Sin embargo, el principal problema no está en el guion sino en su protagonista. Ben Wang carece del carisma necesario para conseguir que el espectador se meta de lleno en su historia y sufra o vibre de emoción durante los combates.
Karate Kid: Legends deja definitivamente fuera al espectador más adulto en busca de savia nueva. Si aún no has tenido tiempo de cansarte de una fórmula cuyo Big Bang se originó en 1984, quizá puedas disfrutarla. Para el resto de nosotros, un par de cameos ya no son suficientes.

