29 abril, 2026
¿Comuna o lo que tenemos? Parte I

Lo real qué demanda, la vida cotidiana qué demanda, la humanidad ante la amenaza de una  barbarie que ya está aquí qué demanda. 

¿Se trata de realizar más elecciones y de nuevos presidentes; de lograr más patentes e innovaciones en Inteligencia Artificial, en la internet del dinero; de mejorar los indicadores macroeconómicos, la productividad y la rentabilidad; de cambiar de ideologías políticas, económicas y sociales?

¿Qué señales da lo real, sea cual sea el traje de realidad que se le ponga?, se manifiesta en forma contundente a través de inundaciones, huracanes, tsunamis, terremotos y tormentas; de hambrunas, pobreza crónica y estructural, en gente sin hogar, en consumo de drogas, en pobreza de aprendizaje; en gente desempleada pero también empleada cuyos ingresos no le son suficiente para llegar a fin de mes; en desertificación de suelos, en escasez de agua dulce y recursos naturales; en inviernos y sequías recurrentes, prolongados e inusuales; en epidemias de enfermedades causados por nuevos virus  y en la reaparición de las que ya se creían superadas, en nuevas enfermedades endémicas producto de nuestras formas de vida moderna. 

Poco importa qué realidad se presente y cómo se le llame lo cierto es que lo real seguirá allí mostrándose sin ser atendido, sin cambios y sin respuestas, la humanidad renacida e ilustrada con sus avances en las ciencias y en la tecnología  no aprobó la tarea, ni cumplió lo prometido, la humanidad ni es más feliz ni es más humana, ni es sostenible, se han derrochado y depredado todos los recursos que la madre tierra le ha brindado, hasta llevarnos al abismo, amenazando con la extinción de la propia especie.

¿Dónde se extravió el camino? ¿Cuándo dejó de ser el bienestar y el humano el centro, el motivo, el motor que impulsaba a la humanidad?. Esta situación se convirtió en tema de estudio de filósofos y científicos sociales en el siglo XIX y en el siglo XX, sus hallazgos son reveladores -hipótesis, tesis y teorías- al leerlos hoy resultan premonitorios, qué sucedió, quedaron en el olvido, no llegaron a las aulas de clases, no se les difundió, ni se les debatió, totalmente ausentes en el debate político, menos aún fueron consideradas por los gobiernos, la maquinaria generalizada de la industrialización, el mercado  y el desarrollo depredador continuó su avance, llamado progreso.

Hasta ahora, en anteriores reflexiones se han analizado síntomas del problema y parcialmente el cómo se ha llegado a ellos : el trabajo y trabajador, las realidades simultáneas, las palabras  y el lenguaje; el dinero, lo financiero y lo económico. Se han planteado algunas soluciones, pero parciales. Son problemas humanos de raíz  existencial y  esencial que obligan a ir más en profundidad.

El «otro», objeto o sujeto diferente

El hombre cosa, el hombre masa, el hombre engranaje, el hombre unidimensional, el hombre despersonalizado y desarraigado, esas han sido las calificaciones qué se le han dado para caracterizarlo en esta era industrial, postmoderna y postindustrial.

Para algunos, la alteridad se desvaneció, al no considerar la perspectiva del «otro», y menos tratar de entenderle; el «otro» dejó de ser la diferencia y el reflejo del «yo», pasó a ser adversario, enemigo, dejó de ser sujeto para convertirse en objeto inanimado sin alma, ni espíritu, un medio o una amenaza  para los  objetivos del ‘yo”, una cosa prescindible, sacrificable, reemplazable. El cálculo, la utilidad dirá qué sentido, significado y valor tiene para el “yo” ese “otro”. Un mundo de vida de máscaras y sombras, de intereses. Esta percepción da una idea de cuál es la forma del ser y la interacción social que prevalece.

1.-¿El hombre es un ser de contactos o un ser de relaciones? ¿Comunidad o sociedad?

De las aproximaciones de dos disciplinas del conocimiento y en épocas distintas, la sociología y el psicoanálisis, se ofrecen dos enfoques convergentes; una, sobre  dos formas de asociación entre comunidad y sociedad; y la otra, sobre dos formas de interacción social entre seres de contacto y seres de relaciones. Si se concibe al “otro” como objeto, la relación será de contacto y la asociación de sociedad, motivada por lo utilitario, el cálculo y la transitoriedad, el «otro» es un medio para la satisfacción de los intereses particulares del “yo”, se tiende al egoísmo. Si, por el contrario, el «otro» se concibe como un sujeto diferente, con sus subjetividades, se intenta comprender y se busca empatizar, la interacción es una relación de ser a ser, el «otro» es un fin en sí mismo, la asociación que se establece es en comunión, en comunidad.

2.- ¿El hombre participa como actor o como agente en su mundo de vida?

Un sino de estos tiempos es la alienación generalizada del ser, ya no solo en su rol de trabajador en su sitio de trabajo, sino en muchos más roles y  ámbitos, como ciudadanos, como consumidores, como padres, madres, hijos e hijas, como miembros de una comunidad y de una cultura. El hombre unidimensional ha perdido la capacidad para agenciar -actuar y transformar su entorno-, ya sea por falta de motivación, competencias y habilidades o por fuerzas externas que le limitan. Consecuencia, su domesticación, apatía, indiferencia y vacío.

3.-¿El hombre construye y reside o se plantea una forma esencial del ser en el mundo, en su espacio físico, donde tiene lugar su vida cotidiana?

¿Somos ganado o rebaños que pastan y duermen para producir y consumir; somos cosas, objetos, piezas de una maquinaria o partes de un sistema, dispositivos, equipos, que ocupan un espacio en la forma más funcional posible para optimizar la producción y el consumo? Esa es la vida cotidiana o desearía que fuera distinta, que le permitiera la realización plena como ser humano, el desarrollo de todo su potencial.

¿Qué sigue?

El mundo de vida actual está caracterizado por las opciones de respuestas  a estas 3 preguntas mencionadas, el mundo de vida posible corresponde a las opciones de respuestas que quedan. Ahora, la apuesta, la concreción de este mundo posible está en el cambio del ser social desde la base, desde abajo hacia arriba, en todos los ámbitos en que vive con sus respectivos roles que desempeña: económico, político, cultural; en su trabajo y ocio; en su producción y consumo; en su vida cotidiana. En esta reflexión se entenderá como comuna -lo común- a esta mínima instancia del ser social.

La comuna será la lista de deseos o aspiraciones orientadas a resolver la misteriosa incógnita del hombre nuevo. Será un sustantivo, un adjetivo y un verbo para denotar lo nuevo que emerja de este cambio radical.

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