¿Cómo lidiar con una moneda y dos mercados?
La angustia aumenta día a día, el viernes 7 de noviembre subió un 1,12%; en la semana del 17 de octubre al 24 de octubre, esta variación registró un 5,24 % (Banca y negocios). En lo que va de año, hasta el 3 de noviembre, el Bolívar perdió 330% de su valor frente al dólar USD. “¡Ese dólar nos va a volver locos!”.
Nos estamos convirtiendo de hecho en Brokers o corredores de bolsa, sin querer, todos los días viendo el mercado cambiario Bolívar/Dólar, VEF/USD, a dónde quiera que se vaya a realizar una compra, en este mercado interno, se ha hecho costumbre y cotidiano la presencia obligada de esta moneda extranjera USD, se ha socializado. ¡Hasta cuándo este suplicio Dios mío!, clama la gente en la calle.
La única forma de evitar esa dinámica es limitar el número de compras en la semana y cuando se llega al establecimiento, llámese como se llame, supermercado, carnicería, charcutería, venta de verduras y legumbres, en un mercado formal o en uno o informal, simplemente comprar lo que necesite con lo que le alcance, no le dé más vuelta.
Claro, es inevitable notar que cada vez compra menos, sus ingresos van perdiendo poder de compra. Tiene opciones: si, pide aumento, se cambia de trabajo, busca otros trabajos complementarios o espera con la paciencia del Santo Job a que las cosas cambien.
El otro mercado, el externo, es más selecto, se trata del mercado de bienes y servicios internacional, el de los importadores y exportadores, donde las transacciones y los trámites son de mayor envergadura. También, se trata del mercado financiero internacional, donde fluyen las transacciones de capitales entre países y la venta de productos de la industria financiera mundial.
En ambos, mercados, se debe lidiar con la misma moneda nacional; si es una de las llamadas monedas duras internacionales, no le afectará tanto la tasa de cambio frente al dólar USD, presente en nueve de cada diez transacciones en el mercado cambiario, además, tránsito obligado en los mercados de bienes y servicios internacionales, aún si el intercambio comercial no es con los EE.UU.
Convivir con una moneda y dos mercados no es nada fácil, en especial para los países con economías primarias, las también llamadas extractivistas, que exportan productos agropecuarios, productos derivados de la minería, el gas, el petróleo, con poco valor agregado, siendo éstos ingresos la base de su economía real interna.
Bolívar de hielo
Bolívar de hielo, así calificaba a la moneda nacional en una nota en la prensa nacional, entre 1947 y 1948, el escritor y político venezolano Arturo Uslar Pietri, estaba claro que se refería a una moneda cuyo poder de compra se desvanecía como el hielo cuando se derrite en la economía real doméstica o local.
Desde hace cuatro décadas tenemos que esta pérdida de poder de compra se revitaliza, desde entonces, con la devaluación crónica de la moneda nacional frente al USD, que podría decirse que se agravó el 18 de febrero 1983, mejor conocido como viernes negro; el gobierno de la época no pudo mantener la paridad cambiaría fija -caída de los precios del petróleo, crisis de deuda, fuga de capitales y agotamiento de las reservas internacionales entre otras razones.
Similarmente, sucedió en Argentina en 1976, la apertura financiera y liberación atrajo inversiones extranjeras y se inició la fuga de capitales.
Anclaje Cambiario, moneda sobrevaluada y de hielo a la vez
La distribución directa e inmediata en la economía real local de los ingresos en divisas de muchos países latinoamericanos con economías primaria se naturalizó, trajo como consecuencia el desplazamiento de la moneda nacional por el dólar USD como sinónimo de riqueza y ahorro. Desde ese pasado reciente se viene con su carga cultural, histórica y económica.
El vertido, la inundación sin retraso de los ingresos externos en divisa obtenidos, sin freno, sin filtro, sin moderación, ni previsión, ligó a ambos mercados, creando un fuerte vínculo de interdependencia de la economía real doméstica o local con los mercados internacionales, a este fenómeno se le llama anclaje cambiario.
El resultado, la contradicción aparente en el discurso de los analistas económicos cuando insisten en que la moneda nacional está sobrevaluada, como resultado de la intervención del banco central del país para sostener en forma artificial la paridad, en una banda, entre la moneda nacional y el dólar USD, ello contrasta también con la pérdida de poder de compra de la moneda de hielo en la economía doméstica. ¿Cómo puede ser esto posible?
Consecuencia del anclaje cambiario, el USD termina desempeñando un doble rol como unidad de cuenta y reserva de valor de preferencia en el país nacional.
Siendo unidad de cuenta, las variaciones de la paridad entre la moneda local y la divisa inducen subidas en los precios de bienes y servicios locales, le echa más gasolina al fuego de la inflación.
El USD también está sobrevaluado, ya no por una intervención de la Reserva Federal en un mercado cambiario marginal sino por simple impresión de USDs. Esta dependencia mundial con el USD hace que las medidas tomadas por la Reserva Federal y el departamento del Tesoro en materia monetaria y fiscal impulsen directamente fenómenos como inflación y fuga de capitales en el resto de países
Una forma sutil de cultivar el USD
Emplear el dólar USD en los habladores o marcadores de precio en las ofertas de las mercancías en estantes y vidrieras de los comercios obliga a mantener el foco permanentemente en el mercado cambiario y en esta moneda extranjera, el dólar está presente en la psiquis de los ciudadanos/ciudadanas todo el tiempo, ello facilita la mitad de la tarea de dominio. Poco importa si se le nombra de otra manera, como en Venezuela que se le pone Ref., ello es solo un sinónimo.
¿Hay alguna alternativa?
Separar los mercados, en forma lógica, en especial comercial y monetariamente, a fin de focalizar y diferenciar las medidas del gobierno, tales como políticas y regulaciones en los ámbitos monetario, cambiario, fiscal y social.
Esta separación facilita el monitoreo, la supervisión y la regulación.
Urge minimizar la participación de los especuladores monetarios y cambiarios en la economía, ésta se incrementó cuando se quebró el sistema de Bretton Wood y se pasó a un sistema cambiario flotante.
Desafortunadamente, el Bosquejo para la reforma gradual del Fondo Monetario Internacional propuesto por el comité ad hoc creado con esta misión, en 1972- 1974, para adaptarse a un sistema monetario internacional de cambio flotante no se hizo realidad.
