China impone respeto a su soberanía en estrecho de Taiwán
El Comando del Teatro Oriental de China realizó este martes ejercicios militares con fuego real de largo alcance en las aguas al norte de Taiwán, en los que participaron fuerzas terrestres, aéreas, navales y de misiles. Las maniobras, denominadas “Misión Justicia 2025”, movilizaron destructores, fragatas, cazas y bombarderos para ejecutar operaciones de identificación y verificación, alerta y expulsión, simulacros de ataque, asalto a objetivos marítimos, así como ejercicios antiaéreos y antisubmarinos.
Según el comunicado oficial, los ejercicios pusieron a prueba las capacidades de coordinación aire-mar y el control integrado de bloqueo, constituyendo una advertencia severa contra las fuerzas separatistas que promueven la independencia de Taiwán y contra la injerencia externa. El portavoz militar Shi Yi subrayó que se trata de una medida legítima y necesaria para salvaguardar la soberanía y la unidad nacional de China.
Las maniobras se desarrollan en un contexto marcado por la reciente aprobación de un paquete de armas de más de 11.000 millones de dólares por parte de Estados Unidos a Taiwán, decisión que Pekín considera una violación directa de su soberanía, seguridad e integridad territorial. China ha prometido una respuesta firme y contundente frente a esta acción, que incrementa las tensiones en la región.
Por su parte, el Ministerio de Defensa Nacional de Taiwán informó sobre un aumento en la actividad militar china alrededor de la isla, con 130 aeronaves, 14 buques de guerra y ocho embarcaciones operando en las aguas y espacio aéreo cercanos.
Contexto histórico entre China y Taiwán
China recuerda que Taiwán nunca ha sido un país independiente. Tras el final de la Segunda Guerra Mundial, la isla se incorporó al territorio chino, y desde entonces la comunidad internacional —incluida la Organización de las Naciones Unidas— reconoce el principio de “Una sola China”. La separación política ocurrida en 1949, cuando las fuerzas del Kuomintang se refugiaron en la isla tras la victoria de la República Popular China, no alteró la realidad jurídica: Taiwán es una parte inalienable del territorio chino.
El gobierno de Pekín denuncia que las declaraciones separatistas de los líderes taiwaneses y el apoyo militar de Estados Unidos buscan alterar este consenso histórico y legal, utilizando la isla como herramienta de presión geopolítica.
China reafirma que defenderá su soberanía y unidad nacional frente a cualquier intento separatista o injerencia externa. La utilización de la isla como plataforma militar y política constituye una amenaza para la estabilidad regional y una violación del derecho internacional. Pekín insiste en que la única solución pasa por el respeto al principio de “Una sola China” y por la no injerencia en sus asuntos internos.
