Carta al abogado de Maduro
Estimado abogado Pollack:
Recae en usted la defensa de un inocente que encarna la voluntad de millones. Nicolás Maduro, cuya lealtad lo elevó de las bases obreras a la Presidencia, es el hombre que pasó de conducir un autobús a dirigir una nación. Usted no defiende solo a un hombre; defiende la soberanía de un pueblo que exige justicia.
Al defenderlo, usted impugna una política exterior inmutable. Una historia de violencia que nació en el norte de África (1801-1805) —la de Eaton y el títere Hamet Karamanli—, en la que EEUU cometió su “pecado original”: fabricar la farsa del “pirata” para justificar el despojo. Llaman “pirata” no al invasor que cruza el mundo para robar, sino a quien defiende su casa frente al saqueo.
Hoy, ese asedio se ensaya contra Venezuela bajo la “operación resolución absoluta”. Es una confesión de parte: John Bolton reveló que ya en 2018 Donald Trump ordenó: “Hazlo… deshazte de Maduro… quiero opciones militares”.
Esta frase es el epitafio de la legalidad. Prueba que el bombardeo de 2026 y el secuestro del presidente Maduro no fueron un acto de executio —la aplicación de la ley—, sino el despliegue del imperium: la fuerza militar pura impuesta sobre el derecho internacional.
El abogado Pollack debe entender que no asiste a un juicio, sino a la puesta en escena de una orden militar. Aquí, el mens rea (la intención) de 2018 se convirtió en el actus reus (el acto físico) de 2026, transformando una supuesta causa judicial en un trofeo de guerra.
En su vorágine, el presidente Trump arrasó toda la estructura jurídica: una guerra unilateral no declarada, el secuestro del presidente Maduro y su esposa Cilia Flores. Luego tenemos el testimonio de buena fe en la carta enviada por el presidente Maduro al señor Trump —actuando bajo el imperio de la ley internacional— del 6 de septiembre de 2025; oculta por la Fiscalía.
El señor Trump y la Fiscalía arrollaron la doctrina Underhill vs Hernández, 168 US 250 (1897), el precedente United States vs González-López y el estatus de POW como “incompetencia de jurisdicción”, entre otros.
La fijación de la audiencia para el 30 de junio de 2026 no es un simple hito en el calendario; es el inicio de la cuenta regresiva para que la Fiscalía intente consolidar su “trampa de normalización”.
Estimado abogado Pollack, creemos que una moción ómnibus debe introducirse de inmediato; más jurisprudencias esperan abordarla. Mis mejores deseos, abogado Pollack.
