Calidad académica en duda – Últimas Noticias
La educación universitaria, no solo en Venezuela sino en todo el planeta, está en discusión. En nuestro país el tema se trata de manera soterrada. Lo sustantivo de ese debate no se asume porque implica un altísimo riesgo: “Pisarse la manguera”. Ello, porque representa un peligro al modelo universitario decimonónico de instituciones, facultades, escuelas, departamentos, cátedras y asignaturas que, además, está conformado por personas (“autoridades”, burócratas, docentes, trabajadores y obreros) que temen perder su espacio de poder, sea del tamaño que sea.
Los temas que concentran la atención de esta discusión son los mismos en todas partes; pero repito, en una nación periférica como la nuestra, que mantiene un esquema pedagógico liberal, burgués, ilustrado e impuesto por la colonialidad moderna, que tanto combatió nuestro querido maestro Bigott, de eso es mejor no hablar. ¿Cuáles son los temas? La pertinencia social de las universidades, su relación con el desarrollo de la nación y, algo importante, la actual calidad académica.
Sobre esto último es lo que menos se habla. De hecho, se apela, en una argumentación adelantada, recurrir a rankings internacionales de dudosa procedencia para decir que nadie sabe con qué baremo o criterio tal o cual universidad está en un lugar privilegiado en el escenario internacional. Algo que muchos celebran sin preguntarse de dónde salió dicha categorización.
Muchos han sido los factores que han impactado en la calidad académica. La falta de presupuestos justos, la pauperización de las reivindicaciones del personal docente, la diáspora de profesores a otras áreas laborales o a otros países, entre otras causas, lideran el debate de por qué está en entredicho la calidad. Por supuesto, hay esfuerzos, pero en general, la sensación es la existencia de una calidad muy comprometida. Los estudiantes avezados, críticos y preparados lo notan y lo manifiestan.
Ninguna de las razones dichas aquí puede justificar lo que ocurre a lo interno de muchas instituciones. Fundamentalmente, profesionales que fungen de profesores sin ninguna preparación pedagógica, que “califican” de manera intuitiva, es decir, “raspan“ o “pasan” a los estudiantes, pero que a todas luces no están preparados para enseñar, que es la acción central de toda la labor docente.
¿Estamos preparados para esta discusión?
IG: @ajnunez_profesor
