26 abril, 2026
Buen calzado es crucial para bienestar de los pies

Todos los órganos y partes del cuerpo deben cuidarse, incluidos los pies, ya que el no dedicarles tiempo puede significar dolencias y afecciones, sobre todo por causa del mal calzado.

Especialistas citados por agencias internacionales en días recientes refieren que 95% de las patologías en pies son provocadas por el tipo de calzado como dedos en garra, juanetes, callos, uñeros y ojos de gallo.

Resaltan la importancia de la alineación de los dedos, el arco y que ninguna afección, molestia o dolor se debe ignorar, hay que hacer el hábito de cuidar su estética y su anatomía no solo por su función, sino por las consecuencias para la salud en general.

El no tratar las uñas encarnadas o callos y hacer esfuerzos no contribuyen en nada al bienestar, por el contrario, empeoran las condiciones de los pies que son la vía de contacto con el suelo, es decir, son la base y el equilibrio.

En ese sentido, la mayoría de las deformaciones son por causa de un calzado estrecho que aprieta los dedos, impacta en la musculatura y altera la base de apoyo. Aunque son diversos los factores y múltiples las repercusiones, un buen calzado es la clave.

El tipo de calzado que se suele llevar en la actualidad puede hacer que los pies pierdan forma y funcionalidad, de ahí que es fundamental tomar en cuenta este aspecto para respetar la anatomía natural.

Es determinante para evitar los dedos deformados, las lesiones y, lo que es peor, tener que depender gran parte de la vida, o por el resto de ella, de paliativos como plantillas y correctores ortopédicos.

Recomendaciones

Al respecto, Últimas Noticias consultó a la fisioterapeuta María Eugenia Regnault, quien explicó que lo ideal es que el calzado se acople al pie y no lo contrario. También que sean bajos, de suelas flexibles y anchas para así permitir que el pie pueda expandirse y, a su vez, tenga su arco plantar natural.

Hay fisioterapeutas que recomiendan caminar descalzos y evitar el uso de tacones. Esto último, es motivo de alerta y de acuerdo con Regnault, hay evidencia científica de que pueden influenciar en el desarrollo de patologías como la fascitis plantar y el espolón calcáneo, incluso en el acortamiento del tendón de Aquiles.

Todo esto está asociado al uso de tacones mayores a cinco centímetros de altura, cuyo uso indiscriminado produce juanetes (hallux valgus).

No obstante, “si se va a utilizar un tacón, que no sea de más de cinco centímetros de alto y que sea preferiblemente un tacón ancho o cuadrado”, asentó.

En relación con la fisioterapia como método de prevención, puntualizó que esta puede ayudar a evitar las lesiones y servir para recomendar el calzado a personas sedentarias o que realizan actividad física, en especial los corredores.

Si existen patologías, se puede trabajar en el dolor y la reeducación de la marcha, el equilibrio y prevenir de los esguinces, además del espolón calcáneo que se ha vuelto muy común. De igual forma, la fascitis plantar, que está principalmente asociada al calzado y al pie plano.

Caminar descalzos en terrenos irregulares como la arena, césped, piedras u otras superficies que tengan la capacidad de estimular y activar los músculos, es otra de las recomendaciones.

El fisioterapeuta Jesús Serrano aseguró a la agencia EFE que cuantos más estímulos reciba el pie, más músculos se desarrollarán y más sanos se mantendrán; sin embargo, recalcó que los entornos urbanos limitan mucho esta posibilidad.

Sugirió asumir y poner en práctica el concepto de entrenar los pies, recurriendo a herramientas muy sencillas como las pelotas, gomas elásticas o palos de madera.

Otros instrumentos a los que se pueden recurrir son las camas elásticas y, puntualmente en el dedo gordo, utilizar gomas cortas para hacer ejercicios contra resistencia y mejorar la articulación gradual.

“El problema hoy en día es que todo a nuestro alrededor es liso: el suelo de casa, la acera, el gimnasio, el trabajo… Es un terreno muy poco estimulante, lo que impide que nuestros pies se desarrollen al cien por cien. Además, como si no fuera suficiente, le añadimos suelas que aíslan aún más al pie de esa estimulación”, dijo.

Asimismo, hizo énfasis en utilizar el calzado respetuoso o barefoot, que es un tipo de zapatos con diseño minimalista, de suela delgada y flexible para imitar la sensación de caminar descalzo, ya que no posee soporte de arco ni amortiguación excesiva, lo que da mayor posibilidad de conexión con el suelo.

Cosas que se deben evitar

Caminar con amortiguación hace más inestable el pie, lo que rompe con un mito. Mientras menos amortiguación, más bienestar y estabilidad.

Además, el soporte natural del pie es el arco, un amortiguador funcional que no debe estar sometido a plantillas o soportes porque puede hacer que pierda la función de absorber energía elástica y debilitarse.

Por otra parte, en cuanto a los tacones, como bien lo destaca la fisioterapeuta María Eugenia Regnault, afectan el calcáneo, que es el hueso del talón, el cual soporta el peso del cuerpo y los dedos delanteros la estabilidad y la propulsión.

Por lo tanto, los tacones hacen una mala distribución de la carga.

En cuanto a los diseños barefoot, son ideales por sus punteras estrechas que no permiten refuerzos rígidos, lo que resulta en una anatomía más natural que brinda la protección necesaria y el confort a la hora de caminar.

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