4 mayo, 2026
Beret de gira: Ir a Venezuela es un regalo

Cuando algo se rompe, lo lógico es creer que ya no sirve. Pero, ¿qué pasa si quien se rompe es una persona? Beret parece tener la respuesta.

El artista español, un fenómeno en reproducciones en las plataformas musicales, hace un viaje emocional que atraviesa el duro camino del duelo, expone vulnerabilidades y muestra la importancia de reconstruirse tras “romperse” en Lo bello y lo roto, su más reciente trabajo discográfico que también sirve de nombre para la gira mundial que lo trae a Venezuela, donde cerrará el tour con dos fechas: el 24 de mayo en Caracas y el 28 de mayo en Valencia.

—Entre Venezuela y España hay mucho más que una historia en común. ¿Cuáles son tus expectativas con estos dos conciertos que ofrecerás en el país?

—¡Un montón! De hecho, en mi equipo de Warner Music España habrá como 15 venezolanos. Tengo muchos amigos venezolanos, vivo en Madrid (aunque soy de Sevilla) y hay muchísimos venezolanos. Además, he colaborado con 3 AM, soy muy amigo de Danny Ocean y de Micro TDH. Conozco todo lo que engloba a Venezuela y estoy supercontento. Nunca he cantado allá y tengo unas ganas impresionantes porque hace muchísimos años que me lo piden. Hace poco canté con los chicos de 3 AM y me contaron cómo sería mi gira allí, tanto en Valencia como en Caracas, y me dijeron que voy a flipar.

—Tu gira termina en Valencia. ¿Por qué elegir Venezuela para el cierre?

—Porque nunca he cantado en Venezuela y quería que fuera especial. Creo que las cosas que empiezan y acaban tienen que ser significativas. Empezar en Puerto Rico, donde nunca he estado, es necesario; pero terminar en Venezuela, un país que de verdad me escucha tantísimo desde hace tiempo, es un regalo. Mi equipo y yo nos merecemos poder rodearnos de gente tan buena que nos va a abrazar tanto.

—¿Qué se puede esperar de tus conciertos en Caracas y Valencia? ¿Será algo íntimo o tendrán un gran despliegue?

—Va a ser muy dinámico. Voy a cantar canciones antiguas de toda la vida y canciones nuevas de ‘Lo bello y lo roto’. No voy a cantar solo lo último, sino un poco de todo mi repertorio. El 24 de mayo espero a la gente en Caracas y el 28 de mayo en Valencia. ¡Disfrútenme por primera vez en su país!

—¿Y cuáles son las expectativas? ¿Te han escrito mucho los fanáticos locales?

—¡Todos los días! Recibo un montón de mensajes y para mí es superbonito. La gente está muy contenta.

—De aquellos inicios grabando de forma tan orgánica, ¿qué queda hoy?

—Realmente todo. Sigo siendo una persona que pilla instrumentales de YouTube, que hace temas en casa, en un home studio, y después lo pasa a un estudio tradicional. Sigo leyendo muchísimo a la gente que me sigue. Me he dado cuenta de que lo orgánico y aquello que fue la raíz de mi inicio es la clave del éxito de mi música. Sigo en esa línea.

—¿Con qué artista te gustaría colaborar y por qué?

—Me encantaría con Sabina. También con Chino y Nacho, que me encantan. En algo más underground, Akapellah me flipa. Te iba a decir Ricardo Arjona, pero por suerte ya tengo una canción con él, lo cual es un lujo.

—Mencionas que te gustaría colaborar con artistas mainstream, pero también con figuras como Akapellah. Tu música tiene una combinación de géneros que, en estos tiempos, puede considerarse rebeldía por su autenticidad. ¿Cómo logra Beret amalgamar todos esos géneros y que el resultado funcione tanto para el público como para ti?

—Siempre intento hacer lo que me nace. Empecé rapeando y después hice reguetón, balada y de todo. Por eso me encanta desde Neutro Shorty hasta Lil Supa. Todo, tanto lo antiguo como lo nuevo, me flipa porque soy una persona que ha rapeado y cantado de todo. A día de hoy quedo con colegas y sigo haciendo freestyle. Creo que si la música tiene algo necesario que contar, vale la pena. Me nace hacer canciones con un artista independientemente de sus números, sea underground o comercial.

—El tour se llama ‘Lo bello y lo roto’ y lleva a la metáfora de los jarrones que, cuando se rompen, se reparan con oro. ¿Tiene que ver con eso?

—Es eso literalmente. Es un arte japonés que se llama kintsugi y habla de cómo un objeto, tras romperse, puede ser más valioso porque se ha unido con oro. Ese mensaje de resiliencia y la capacidad de volver a ser mejor uno mismo es lo que quiero transmitir tanto en el arte como en el mensaje del disco.



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