¡Aguante Lilith! – Últimas Noticias
Cuando yo estaba en el liceo, recuerdo que dramatizamos Fausto, la historia de un doctor en teología, que en su búsqueda del conocimiento decide vender su alma al Diablo para conseguir los favores de uno de sus siervos, el demonio Mefistófeles.
En algún punto de la obra de Goethe, Fausto le pregunta a Mefistófeles:
“¿Quién es ella?”
“Mírala bien, es Lilith”, responde él, “la primera mujer de Adán”.
Desde entonces, la figura de Lilith me ha obsesionado.
Se supone que fue la primera mujer del Paraíso, pero no fue creada de Adán ni para Adán, fue hecha con “arcilla del suelo”, igual que él….y Lilith estaba consciente de eso. Al punto de ser expulsada del edén porque durante la cópula no quería estar debajo de Adán ni ser sumisa.
Cuando Lilith se dio cuenta de que Adán no cedería a sus peticiones, pronunció el Tetragrámaton, es decir, las sílabas sagradas del inefable nombre de Dios, y se fue volando por los aires… sin sentir ni una pizca de remordimiento o de culpa.
Pero Adán no aguantó aquello. Entonces, le lloró a Dios, quien envió a tres ángeles a decirle a Lilith que si no volvía cien de sus hijos morirían a diario. Lilith, sin embargo, se rehusó. Entonces, supuestamente se convirtió en un ser oscuro y demoníaco, que raptaba a los niños en sus cunas.
De esta forma, el judaísmo la ha empleado para introducir el concepto del mal ligado al erotismo femenino, a la no maternidad, a la falta de ternura.
Todo eso solo porque Lilith pensó que podía decidir sobre su propio cuerpo, sobre su placer, sobre su sexualidad.
Lilith se atrevió a creer que tenía los mismos derechos que Adán, los mismos derechos que los hombres, y prefirió abandonar el Paraíso antes que renunciar a sí misma.
Para borrar esto, el famoso rabino Rubén Hoschke Kohen, afirmó que Dios creó a Lilith del mismo modo en que había formado a Adán, pero utilizó “inmundicia y sedimento” en lugar de polvo puro.
Según él, la inmundicia la habría convertido en una demonia de la que, a su vez, nacieron otras criaturas malignas, que se dedicaban a atacar a las mujeres puras, buenas, madres, durante los partos con el fin de robar a los recién nacidos para luego asesinarlos.
Pero lo cierto es que la única mención a Lilith en la Biblia es Isaías 34: 14: “Los gatos salvajes se juntarán con hienas y un sátiro llamará al otro; también allí reposará Lilith y en él encontrará descanso.”
Su castigo divino fue desaparecer de la historia, ser tergiversada.
En 1972, la periodista y escritora israelí-estadounidense Lilly Rivlin publicó un artículo sobre Lilith para la revista feminista Ms., con el objetivo de redimirla para las mujeres contemporáneas.
Hoy, en otras tradiciones, Lilith es reivindicada, vista como una diosa de la noche, relacionada con la fertilidad y la sexualidad, una figura liberadora para las mujeres.
Finalmente, ella prefirió su libertad, aunque fuera en las peores condiciones, antes que la vida en un paraíso que la obligaba a renunciar a su propio deseo.
Desde entonces, la han asociado a nuestro supuesto lado oscuro: Lilith copulando con el Ángel caído, Lilith en forma de serpiente tentando a Eva con un fruto prohibido, Lilith como vampiro, como súcubo, Lilith provocando sueños eróticos en los que duermen solos.
Ella, a la que quisieron silenciar, aceptando el calificativo de demonia, dueña de su cuerpo y de su lengua, del placer y de la palabra. ¡Aguante Lilith!
Por: Jessica Dos Santos / Instagram: Jessidossantos13
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