Abril – Últimas Noticias
Y nuevamente llega otro abril con sus mil armonías, a flor de cielo abre sus manos tibias, y el pueblo canta en coro el júbilo entrañable del Jueves Santo de 1810, en el que comienza a forjarse Venezuela. Bienvenido, abril, con su viento que juega gracioso y leve con la cortina azul de nuestro techo. Abril, el mes en que nace mi hermana, mes de lascivo desperezo de humo azul en alboradas, niebla constituida y olor de lumbre. No sería bastante todo el abril del mundo para nacer de nuevo. En abril sopla el viento achubascado, y entre nubes hay trozos de cielo añil.
Abril es mes de literatura y poesía. En abril nacieron el checo Milan Kundera y La insoportable levedad del ser, los rusos Nikolái Gógol y Almas muertas y Vladímir Nabokov y Lolita, el argentino Roberto Arlt y Los siete locos, el inglés William Shakespeare y Hamlet, el español Vicente Aleixandre y La destrucción o el amor, el danés Hans Christian Andersen y El patito feo, la francesa Marguerite Duras y su Hiroshima mon amour, la chilena Gabriela Mistral y su Desolación, el francés Charles Baudelaire y Las flores del mal, el irlandés Samuel Beckett y Esperando a Godot, el cubano Guillermo Cabrera Infante y Tres tristes tigres y el venezolano Fernando Paz Castillo y Entre sombras y luces. Pero también es el mes de la música. En abril nacieron Sergei Rachmaninoff, Johannes Brahms, Olivier Messiaen, Juan Manuel Olivares y Henry Martínez, quien compuso Ya eres abril.
Abril está presente en el apóstol cubano José Martí: “En un campo florido en que retoñan al sol de abril las campanillas blancas, un coro de hombres jóvenes espera a sus novias gallardas”. Y también en el cantautor Silvio Rodríguez: “Mucho más allá de mi ventana, las nubes de la mañana son una flor que le ha nacido a un tren; un reloj se transforma en cangrejo y la capa de un viejo da con una tempestad de comején. Mucho más allá de mi ventana, algodones jugaban a ser un jardín en espera de abril”.
Abril con la oscuridad de un 11 y el alba de un trece. Abril que borró del almanaque aquel 12 nefasto. Abril de agua y sol, donde el iris brilla en su arco celestial. En una nube lejana, zigzaguea una centella amarilla como el norte de nuestra bandera. Abril da todo su sol sobre las tumbas de las escindidas niñas de Minab. Podría ser el último abril de la esperanza de la humanidad si el Erebo depravado y mal parido en septentrión sigue dominando el mundo, o podría ser el hálito que anhelan los bienaventurados que ven en la resistencia persa la utopía arcana de las noches y días que nuestro mañana encierra.
