Abril: la historia de un bravo pueblo
Abril es histórico. Para los venezolanos tiene una significación resaltante, comenzando por lo acontecido en 1810, lo que vivimos con Chávez en 2002. Abril de 1810 es controversial, pues al contrario de lo que dice la historiografía tradicional, lo que ocurre es la confirmación de una Junta Conservadora de los Derechos de Fernando VII, ante la invasión napoleónica. Será la Sociedad Patriótica, con Bolívar, Miranda y José Félix Ribas los que le darán su carácter revolucionario y de ruptura, que condujo a la redacción de la Declaración de Independencia y la primera Constitución Republicana de Nuestra América. A partir de ahí, se desató un proyecto, que transitó de ser un proyecto político de la élite mantuana, a constituirse en un proyecto emancipador, más allá de nuestras fronteras y que culminaría con la derrota (y capitulación) hispana en Ayacucho para 1824.
Abril también es movilidad popular. Hay que comprender la clave del fracaso de la intentona que depuso momentáneamente a Chávez en 2002. Fue una amplia operación psicológica y de desestabilización, en el marco de una operación de más amplio espectro, cuyo objetivo fue forzar un cambio político y la “restitución” de la República a la órbita de intereses de los Estados Unidos. Chávez representa la ruptura con un pasado neocolonial. Abril de 1810 y abril de 2002 tienen en común su objetivo disruptivo, de ruptura con un orden que buscaba la sumisión. En abril de 1810, la ruptura es con el imperialismo francés y español. Abril de 2002 es la ruptura con el neocolonialismo de los Estados Unidos. Lo significativo de abril de 2002 es la reacción heroica de un pueblo, rescatando, a través de una amplia movilización, a su líder, a su referente. Entender los abriles de los que hablamos es entender que ambos son originados en un agotamiento. En abril de 1810 se agotan las formas de dominación de la sociedad colonial hispana y sus formas de control violento. Abril de 2002 es la expresión del agotamiento de las relaciones clientelares y de sumisión que habían caracterizado a la sociedad neocolonial venezolana, entre 1958-1998.
Chávez logro interpretar ese agotamiento y canalizarlo en un esfuerzo nuevo, que nos tiene hoy, siendo una referencia para Nuestra América. Ayer y hoy, abril tiene un peso histórico del cual enorgullecernos.
Historiador/politólogo
