A un mes de un alto el fuego que no ha sido tal
Si bien las matanzas indiscriminadas de decenas, a veces hasta cientos de personas diariamente por las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han disminuido, lo cual representa sin dudas un alivio para el pueblo palestino, también es un hecho que la agresión del gobierno sionista del primer ministro Benjamín Netanyahu, aunque en menor escala con relación a los dos años previos, se ha mantenido sobre la Franja de Gaza a pesar de haberse firmado hace un mes (el 10 de octubre) un frágil acuerdo de paz y en consecuencia de alto el fuego —que no ha sido tal— en la ciudad de Sharm el-Sheij, de Egipto.
El mismo, diseñado por el Gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con intereses que van más allá según ha quedado demostrado, contemplaba 21 puntos entre los cuales estaba el compromiso por parte de Hamás de liberar a todos los israelíes vivos retenidos desde el 7 de octubre de 2023, a cambio de 2.000 prisioneros palestinos, de los cuales 250 cumplían cadena perpetua. El intercambio comenzó paulatinamente desde el 13 de octubre, con varios obstáculos, retrasos y denuncias de incumplimientos a lo largo del proceso.
Otro de los aspectos claves es el de la retirada de las tropas israelíes hasta una “línea amarilla” dentro de Gaza, que por lo demás no fue claramente definida, lo cual ha sido utilizado como excusa por los sionistas para disparar indiscriminadamente contra palestinos que supuestamente la habrían cruzado, matando a varios de ellos.
También se estableció la creación de una Fuerza Internacional de Estabilización, que en principio estaría compuesta por tropas de países árabes y de mayoría musulmana, junto a Estados Unidos, Israel y Egipto, para asegurar las fronteras gazatíes y entrenar y apoyar una fuerza policial interna, lo cual hasta ahora no se ha cristalizado.
Violaciones
Más allá de lo contemplado en el acuerdo, que fue firmado sin la presencia de representantes del Movimiento de Resistencia Islámica Hamás ni de Benjamín Netanyahu, las denuncias de las violaciones del alto el fuego por parte del régimen israelí se han mantenido durante todo este mes, haciendo incluso temer porque se de una ruptura definitiva.
El 29 de octubre fue uno de los días críticos: Israel, respaldado por Estados Unidos, perpetró decenas de bombardeos contra la Franja, asesinando al menos a 104 personas, entre las cuales estaban 46 niños.
En total, hasta el lunes, cuando se cumplió un mes de la firma del acuerdo, las muertes a manos de las tropas israelíes sumaban 271, según el reporte del Ministerio de Sanidad gazatí.
En su balance del período, Hamás detalló que de esas casi tres centenas de personas muertas, 107 eran niños y 39 mujeres, con 622 heridos.
El movimiento denunció que Israel cruzó hasta en más de 30 kilómetros la línea de retirada temporal para ejecutar sus continuos ataques. Al mismo tiempo, tal y como también lo han reportado numerosas organizaciones internacionales, ha impedido el acceso de suficiente ayuda humanitaria, incluyendo alimentos, medicinas, combustible, dotaciones para refugios y otros bienes esenciales, violentando también de esa forma los acuerdos firmados el 10 de octubre. La asistencia que el régimen israelí ha permitido entrar no alcanza ni 40%.
Hamás también recalcó que el régimen israelí no ha entregado las listas definitivas de detenidos palestinos, por lo cual hasta ahora se desconoce el paradero de 1.800 personas, mientras continúan las detenciones.
Cuerpos sin identificar y con signos de tortura
Uno de los puntos establecidos en el acuerdo de paz era el de la entrega de los cuerpos de los restos de las víctimas tanto israelíes como palestinas, cosa que se ha cumplido en medio de las dificultades que han estado acompañando esta frágil tregua.
Estos pasos han permitido poner al desnudo otras de las barbaridades cometidas por el régimen sionista del primer ministro Benjamín Netanyahu.
El 31 del pasado mes, por ejemplo, el Ministerio de Sanidad gazatí emitió un comunicado en el cual reportó que había recibido “30 cuerpos de mártires entregados por la ocupación israelí a través del Comité Internacional de la Cruz Roja, que ha estado acompañando el proceso”.
El personal del despacho sanitario denunció que la mayoría de los cuerpos mostraban quemaduras, amputaciones y quemaduras en las manos y los ojos. “En varios casos, los rostros están tan desfigurados que las familias no podrán identificarlos”, informó la agencia palestina de noticias Wafa.
Por su parte, varios de los prisioneros palestinos liberados por Israel a través del acuerdo, denunciaron que “nos esposaron y nos golpearon brutalmente. Nos dejaron bajo el sol durante 12 horas. De vez en cuando, los carceleros venían a humillarnos e insultar a nuestras madres”, expusieron.


El negocio millonario del yerno de Trump
Como empresario al fin, todo lo que hace Donald Trump tiene objetivos financieros, para él o sus socios, como se ha demostrado en estos meses de su segunda gestión, y su plan de paz para Gaza.
En un trabajo publicado el 2 de este mes en el Dossier Internacional del diario El Universal de México se revelan algunos detalles sobre los objetivos no tan ocultos del mencionado plan, que contemplan una inversión de 100.000 millones de dólares para convertir la Franja en un “resort de lujo”.
Según el reportaje, Kushner y Witkoff sostuvieron una larga reunión con Benjamín Netanyahu el 28 de septiembre en un hotel en Nueva York afinando los detalles del acuerdo de paz para el enclave.
Más allá de esto están los 10 megaproyectos del yerno de Trump para la Franja, que incluyen indemnizaciones para los palestinos que acepten marcharse hacia otros países. Ese plan está en un documento filtrado por The Washington Post titulado “Great Trust” (Fideicomiso para la Reconstrucción, Aceleración y Transformación de Gaza), con inversiones por 100.000 millones de dólares.
El mismo Trump ha dicho que Gaza reconstruida “podría ser mejor que Mónaco”.
El proyecto implica el desplazamiento de los palestinos hacia otros países, a cambio de indemnizaciones.


