Paulo Freire,democracia y ética – Últimas Noticias
La obra de Paulo Freire, marcada por las ideas revolucionarias que surgen en América Latina en los años 60, da cuenta de su creencia católica, inspirado en la expresión libertaria de las corrientes progresistas del catolicismo, que dan origen a la Teología de la Liberación, utilizando elementos de la dialéctica marxista, lo cual influye en una mirada y conocimiento de la historia y de su tiempo.
Freire tomó en serio la historia y la vida suyas y de su pueblo, en especial la de los pobres, los marginados, quienes solo pueden ser comprendidos como seres situados en su contexto histórico-social. Siempre pensaba en lo humano, en su contexto. Su obra siempre será referente para quienes intentan construir el Poder Popular.
Su visión de la pedagogía radical es el fundamento de la política de la esperanza. La esperanza es el elemento definitorio de la política y de la pedagogía. Esto significó, para él, escuchar a los pobres, a los excluidos, trabajar junto a ellos, hablándoles y escuchándolos para que, en ese diálogo, se comprendieran. Para que así, tomando conciencia de esas relaciones de poder, pudieran actuar para modificar las relaciones dominantes del poder constituido. La esperanza “acto de imaginación moral”, que nos permite a los educadores de avanzada -y a todas las personas- pensar y actuar en forma diferente.
Educación como acto de amor y como práctica de libertad para la transforma- ción de las situaciones históricas de la humanidad derivadas de la opresión y la explotación. Por ello, su insistencia en la concienciación del pueblo a través de la educación liberadora, propiciando la auto-reflexión sobre su tiempo y su espacio, despertando las múltiples formas de contradicción, para la toma de conciencia de su liberación.
Cuán distante esta educación liberadora de la educación bancaria, donde los seres humanos son vistos como un recipiente vacío, al que hay que llenar con los conocimientos -que tiene el dueño del saber-, papel que juega el educador encargado de ejercer la opresión y la dominación.
A la luz de estas ideas de Freire, enfocándonos en su pensamiento sobre la educación popular, liberadora, concluimos que todo/a educador/a es político -consciente de ello o no-, dado que la politización de la pedagogía se realiza como un acto para recobrar la soberanía política de los oprimidos, asociada a la soberanía cognitiva, que tiene que ver con la construcción del conocimiento colectivo y la producción de saberes.
