22 abril, 2026

Fidel tuvo que escoger entre ser pelotero o el presidente de Cuba

Fidel tuvo que escoger entre ser pelotero o el presidente de Cuba

Por estos días de mayo, pero en 1948, hace ahora 75 años, el scout de los Senadores de Washington, Joe Cambria, vio lanzar a Fidel Castro en un juego universitario. Y después de tal encuentro, se decidió el futuro de la República de Cuba y gran parte de Latinoamérica.
Le hice una entrevista a Cambria en 1961, cuando recordó:

“Me acerqué a aquel joven, de 21 años, con notable estatura y musculoso. Le dije que su recta era muy buena hasta para las Grandes Ligas y que, si aprendía a tirar unos dos lanzamientos más, podía hacerse una gran vida como jugador de beisbol.

“Sonrió. Y me pareció que se entusiasmaba, que iba a aceptar. Pero dijo que lo pensaría antes de decidir. Unos días después, fui a verlo en la Universidad de La Habana. Me dijo que estaba muy interesado en terminar sus estudios”.

Cambria fue uno de los primeros grandes scouts en Grandes Ligas. Especialmente firmó peloteros Cubanos, como Sandalio Consuegra, Roberto Estalella, Willie Miranda, Mike Fornieles, Conrado Marrero, Tony Oliva, Camilo Pascual, Pedro Ramos, y Zoilo Versalles. También al primer bigleaguer venezolano, Alejandro Carrasquel.

Es posible que a uno no le interese el beisbol.

Lo imposible, es, que, si se ha nacido en América del norte, del centro o en el Caribe, no se haya oído mencionar a los equipos Habana y Almendares y al beisbol de la isla mayor del Caribe.

Por otra parte, 383 cubanos han jugado en las Mayores, desde Esteban Bellán en 1871 hasta Dairón Blanco, quien llegó el año pasado con los Royals.

La pasión de los cubanos por el beisbol es, pues, centenaria e invadió al niño Fidel en su nativa Birán, Provincia de Oriente, apenas comenzaba a ir a la escuela, en 1932, a los seis años de edad. El periodista del diario “Granma”, Sigfredo Barros, escribió: “En Cuba, el beisbol es más que un deporte. Es parte de nuestra cultura, de nuestro orgullo nacional”.

Los pioneros fueron estudiantes que mandaban a universidades de Nueva York y alrededores. Cuando regresaban solían llevar bates y pelotas.

Dos de ellos fueron los hermanos, Nemesio y Ernesto Guilló (así, sin la “t” final de Olga Guillot), quienes hicieron de entrenadores con sus bates y sus pelotas en 1864, por lo que han pasado a la historia como los primeros nativos de Cuba que aprendieron a jugar a la pelota.

Los marineros estadounidenses que hacían escala, desembarcaban y jugaban beisbol también fueron muy importantes. Solían dejarles de regalo a los nativos, bates y pelotas.

Cuba, universidad del beisbol para los latinos

os mexicanos y los caribeños aprendimos a jugar al beisbol, copiando cómo lo hacían los cubanos.

Incluso, hubo un equipo de las Ligas Negras, llamado “Cuban Stars”, que entre 1907 y 1930 hacía giras por el Caribe, Yucatán, Campeche y Veracruz, de cuyo juego quedó mucho en toda esa área.

La admiración por la pelota cubana era tal, que cuando Venezuela le ganó a los cubanos en su estadio “Tropical”, de La Habana, la Serie Mundial Amateur en 1941, todo cambió para el deporte venezolano, desplazando al fútbol soccer.

El primer bigleaguer latino fue un cubano

Cuando en 1871 se fundó la primera Liga de beisbol, la National Association, la cual era “grande”, porque no había nada mejor, ya figuraba un pelotero cubano, llamado Esteban Bellán.

Jugaba Esteban sin guante, porque no lo habían inventado. Ese año inaugural y el siguiente, vistió el uniforme de los Haymakers de Troy, y en 1873 jugó con los New York Mutuals. Era shortstop, catcher, tercera base y outfielder.

Bellán, de 21 años en 1871, ya había jugado mucho beisbol, entre los seguidores de los hermanos Guilló. Por supuesto que fue figura relevante en el primer campeonato celebrado en Cuba, el cual inauguraron en Palmar de Junco, Matanzas, en la tarde del 29 de diciembre de 1878.

EN TIPS

Nadie como Dihigo

Martín Dihigo, nativo de Matanzas, ha sido el pelotero más completo de la historia. Está en cuatro salones de la fama.

Los Barbudos

El amor de Fidel por el beisbol lo acompañó toda su vida. Tanto, que en 1961 organizó y fundó el equipo los Barbudos.



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