Los Lanceros de Bengala (sólo para viejitos)
Puede que Joe Biden la recuerde, después de todo nació en 1942. Yo la recuerdo porque nuestra televisión en blanco y negro de los años sesenta sólo transmitía series viejas. Se trata de Los Lanceros de Bengala, que en inglés se llamó Tales of 77th Bengal Lancers, transmitida en Estados Unidos entre 1956 y 1957. Bengala es una región de la India, una parte de ella constituye hoy Bangladesh, pero el nombre ese de “Los Lanceros” se aplicaba a todo el ejército británico en India.
La serie, por supuesto, exalta las virtudes de los soldados colonialistas y de sus subordinados indios, colaboradores del ejército invasor (de allá viene la palabra cipayo), tanto como de algunas de las élites de aquel país “que habían estudiado en universidades británicas”. El Reino Unido de la Gran Bretaña llegó a ser el imperio más extenso del mundo, fundador en el planeta del capitalismo actual.
A los imperios capitalistas europeos se les recuerda poco hoy en día y tiende a olvidarse que esos países que algunos llaman “industrializados”, son más bien potencias coloniales, de donde proviene su “desarrollo” y su estatus actual. Las acciones imperiales de la Gran Bretaña, estuvieron acompañadas (y están desde entonces) por el colonialismo alemán, francés, belga, italiano, español, portugués, junto (y a veces adelante) del colonialismo estadounidense.
Jamaica, Antigua y Barbuda, Barbados, Dominica y otros países de nuestro continente demandan a Gran Bretaña por los años de esclavitud, tráfico de personas, explotación y exterminio que les deben. Los propietarios de esclavos fueron indemnizados, las y los esclavizados no. De todo esto se olvida Globovisión cuando promueve este sábado la transmisión de la coronación de Carlos III, donde asistirán representantes de las demás monarquías europeas.
También se les olvida mencionar el secuestro del oro venezolano en el Banco de Inglaterra, entre otro millón de deudas de sus tropelías.
Biden fue criado en la lógica del colonialismo y lo practica, como lo demuestra la entrega de CITGO y la autorización para venderla a una señora Dinorah Figueroa que, según ellos, es la única autoridad democrática que reconocen; una señora que ni está en Venezuela ni aquí nadie la conoce. Averigüe usted quién es.
