17 abril, 2026
Policrisis y resolución - Últimas Noticias

El término “policrisis” fue usado recientemente por el periodista Ignacio Ramonet en una conferencia dictada en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Con dicho término quiso expresar el cuadro global actual de nuestro planeta y nuestra especie que, en su perspectiva, se expresa en un conjunto de situaciones traumáticas que confluyen simultáneamente o que se suceden sin que el mundo y la humanidad hayan asimilado los impactos y consecuencias que cada uno de estos traumatismos provoca.

En palabras propias, a riesgo de banalizar el enfoque de Ramonet, podemos considerar que una policrisis es la situación de magnitud global que se presenta en el planeta y que enfrenta la humanidad, caracterizada por la confluencia o sucesión inmediata de crisis sectoriales de alcance global. Por su condición de magnitud global la policrisis de la tercera década del siglo XXI puede considerarse la primera policrisis y asemeja, por su capacidad definitoria del curso de la especie humana, a aquellas “Crisis Seldon” que Isaac Asimov nos presentó en la trilogía “Las Fundaciones” (con las que se hizo conocer en el mundo de la literatura de ciencia ficción), crisis estas de las que, según su modo y tiempo de resolución, dependía el curso de la humanidad entera y podía conducir a su superación o extinción.

Interpretando lo expresado por Ramonet, el mundo actual comienza a desarrollar un curso o se define a partir del modo de resolución de la humanidad (con sus gobiernos, instituciones y población toda) a las crisis recientes y presentes que está viviendo. Hemos de ser lo que logremos construir en la superación de los problemas y situaciones que vivimos…

Ramonet identifica dos grandes traumatismos (o crisis) cuales son la epidemia del COVID19 y la guerra en Ucrania. La epidemia COVID aceleró los procesos de irrupción tecnológica en la vida cotidiana, des localizó el concepto de trabajo y dejo al desnudo los preceptos de orden internacional pues puso en evidencia que no hay un liderazgo global de privatizacion y pues países de alto PIB como Brasil y Estados Unidos de América con enfoques privatizadores e individualistas sufrieron estragos con esta pandemia. En cuanto a la guerra de Europa en Ucrania, esta se desarrolla en los espacios de “occidente”, entre bandos con equilibrio de fuerzas, se acompaña de guerra económica, política (es proxi) y se soporta en el uso intensivo de tecnología y armas de última generación (mas drones menos aviones, más misiles menos tanques) teniendo como objetivo geopolítico no el territorio ni los recursos sino la dirección de la transformación geopolítica del mundo.

Acompañando a estos dos grandes eventos que alcanzan impacto global se presentan   los siguientes traumas: a) en lo económico el fracaso del neoliberalismo y la irrupción de una nueva lógica capitalista; b) en lo ambiental el cambio climático que ya ha tenido expresiones significativas (sequía, deshielo, lluvias e inundaciones, tormentas extremas); c) en lo demográfico el proceso migratorio cuantitativamente más grande en toda la historia de la humanidad (como paradoja estas migraciones se realizan hacia países de alto desarrollo con poblaciones en proceso de envejecimiento que en vez de tener mecanismos de acogida para poblaciones jóvenes desarrolla visiones xenofóbicas) y d) en lo social y humano la irrupción de las nuevas tecnologías que acercan aceleradamente el mudo distópico en el que se puede prescindir de la presencia humana para la creación (las aplicaciones de inteligencia artificial no solo pueden sustituir el trabajo manual sino que han logrado desarrollar capacidades para la creación de textos, valoración de aprendizajes e incluso la creación artística). En relación a esto último Ramonet expresa que “el ser humano ha dejado de ser el único en pensar y tener creatividad a voluntad propia”.

El riguroso pensamiento de este periodista e intelectual no da espacio para anhelos utópicos, mundos posibles a los que se pueda llegar sin el esfuerzo colectivo y comprometido de buena parte de la humanidad. Él expresa la necesidad de superar el callejón al que conduce la trampa de Tucídides que conduce al enfrentamiento y a la guerra entre las naciones por el crecimiento y desarrollo de cada una y por la necesidad de tener poder.

La policrisis solo puede ser enfrentada por la acción global conjunta. No son posibles soluciones parciales ni imposiciones. Es necesaria una acción conjunta, partir de nuevas visiones y re configurar el paradigma de nuestra presencia como especie en este planeta. ¿Qué debe hacerse? Al menos cuatro cursos de acción pueden inferirse: 1)Revalorar conceptos fundamentales de la humanidad (el ser sobre el tener, el cooperar y colaborar antes que el confrontar e imponer), 2)Plantearse nuevos modos solidarios de complementariedad e intercambio, 3)Reconstruir los organismos internacionales (la OMS no fue eficiente contra el COVID19 y la ONU no hace nada ante las guerras, la de Europa y las otras), 4)Dejar emerger visiones no “occidentales” (entendiendo que América Latina y El Caribe no es ese “occidente” geopolítico) que permitan vivir en armonía con la naturaleza. Una frase puede ilustrar el curso a seguir: “Un propósito de humanidad engrandecida solo puede ser desarrollado desde una perspectiva socialista”.

Tal vez no lo hizo con esa intención, pero la decirlo de esta manera, Ramonet nos estaba recordando cual es parte de la tarea que debe cumplir la revolución bolivariana en estos tiempos de incertidumbre, violencias, dependencias, fragilidades y de desigualdad. Hoy más que nunca debemos hacernos conscientes del papel fundamental de la revolución bolivariana en el contexto mundial, como espacio de resistencia y de construcción; reinvindicar que los cinco objetivos históricos son para Venezuela y para la humanidad.



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