11 mayo, 2026

Danzando con malandros – Últimas Noticias

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Al maestro, con cariño

Hay que descreer y desaprender una ciencia “objetiva” que desde su infinita precariedad creadora concluye cosas como estas, a la que llega, desde la penumbra de Berkeley, Patty Márquez:

El “deterioro de la economía, el colapso de las ciudades, el descontento social, la corrupción, y el Estado ante la crisis, han provocado que el personaje malandro de los barrios se redimensione constantemente y que predecir su dirección resulte en un panorama desolador.” Son necesarias “políticas de desarrollo que tomen en cuenta su capacidad de liderar o mediar procesos sociales importantes con los jóvenes y niños de nuestros centros urbanos.” (Fundación Polar. Venezuela Siglo XX. T.1, p.242).

Esas causalidades, prospectiva, diagnóstico y receta de travestir el “liderazgo malo” en “liderazgo bueno”. Nos habla de ratones de laboratorio, de una visión sifrina, a lo Fiallo; no a lo Cabrujas o Chalbaud y menos a de la Cerda. Esa aburguesada narrativa de Secuestro Express: ¡Nada que ver, la mía bella! Te falta bulda de calle.

Esa ciencia no es “convive”. Si hubieras entrevistado a Elia, el culo más bello del barrio (sin un gramo de silicón, ni una marquita de celulitis) desdentada, cara e’ mona, grosera, parada en el medio de la calle subiéndose el top y gritando para todos: ¡Mi amol, tengo calol! Incitando a la lujuria de todo aquel. Jefa de la noche y el traqueteo. Esperándome todas las madrugadas de fiesta para estar tranquila porque había llegado bien. O cuidándome cuando una chama me llevaba en su carro: “Épale Pipo, dejen el cebo. Chama vete pa’ tu casa que los menores andan sueltos”.

Viví una infancia y juventud callejera libre gracias a mi familia y al cuido y las enseñanzas de mis panas malandros. Me hice malandro y me apertreché con otros y otras que malandreaban con su pensamiento y acción a la opresión y la injusticia.

Quien no sabe de cimarrones que no se monte por la principal, con sus guarismos, su jerigonza y esa carita empolvada. La ignorancia tiene cura: Te falta mucho Eddie Palmieri, Maelo, Pete Conde. Mucho Tite Curet, Chico Buarque, Héctor Lavoe, Residente, Cancerbero, Alí Primera, La Lupe, Amy Winehouse, Rosalía, Camarón, Pata Negra, Watussi…

A esa episteme pajua le falta mucho Félix Oropeza y su Danza Malandra, una propuesta tan original, singular y propia, que, con razones de sobra, tiene pleno derecho a pretender ese coto cerrado, colonial, llamado universalidad.



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