9 julio, 2026

Junio “derritió” los termómetros en Europa y batió récord de altas temperaturas

Junio “derritió” los termómetros en Europa y batió récord de altas temperaturas

El continente europeo atraviesa una de las crisis climáticas más severas de su historia moderna. Durante el pasado mes de junio, la parte occidental de Europa experimentó el registro de temperaturas más elevado desde que se tienen datos, consolidándose como el junio más cálido jamás documentado.

Este episodio extremo, calificado por la comunidad científica como una anomalía virtualmente imposible sin el impacto del cambio climático, ha dejado un rastro de destrucción, colapso de infraestructuras y una cifra de mortalidad alarmante.

Francia ha sido uno de los epicentros de esta catástrofe, alcanzando una temperatura media excepcional de 22,7 ºC, cifra que supera los registros históricos de los veranos de 2003 y 2025. Los días 24 y 25 de junio marcaron jornadas asfixiantes con medias nacionales cercanas a los 30 ºC, lo que obligó a las autoridades a declarar la alerta máxima en 72 de los 101 departamentos de la Francia continental.

El impacto sanitario en el país ha sido devastador, con reportes que confirman un exceso de mortalidad de aproximadamente 1.000 personas en apenas una semana, afectando especialmente a adultos mayores y personas vulnerables.

El costo humano del «asesino silencioso»

A nivel continental, la situación es igualmente crítica. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha cifrado en más de 1.300 los fallecimientos adicionales vinculados directamente a las altas temperaturas en Europa desde el 21 de junio.

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha calificado el estrés térmico como un «asesino silencioso», advirtiendo que la falta de adaptación en infraestructuras —como viviendas, escuelas y centros de trabajo, no diseñados para soportar este nivel de calor extremo— ha maximizado el impacto de la crisis.

La ola de calor que azotó Alemania a finales de junio provocó más de 4.000 muertes, según estimaciones preliminares del Instituto Robert Koch (RKI). Con este balance, el número de fallecimientos relacionados con el calor en el primer semestre del año supera los 5.100.

Las muertes aumentaron casi un tercio en Francia durante la semana más calurosa de una ola de calor récord el mes pasado, informó la autoridad de salud pública del país el viernes, al reportar al menos 2.000 fallecimientos más que en la semana anterior.

Bélgica, por su parte, ha reportado un exceso de mortalidad de 1.747 personas entre el 18 de junio y el 1 de julio, representando la cifra más alta registrada en un episodio de canícula en el país. A medida que el fenómeno avanzaba hacia el este, países como Alemania, Polonia, Eslovaquia, Hungría y la República Checa también rompieron récords históricos de temperatura, superando en varios casos los 40 ºC. En el Reino Unido, localidades como Lingwood registraron 37,7 ºC, una marca que pulverizó el récord de 1976.

Colapso de infraestructuras y desafíos futuros

Más allá del costo en vidas humanas, la ola de calor ha provocado fallas críticas en los servicios públicos. En Alemania, el calor extremo causó daños en la infraestructura vial, con el abombamiento del hormigón en autopistas y la deformación de las vías ferroviarias en diversas regiones, lo que obligó a restringir el tránsito y suspender servicios de tranvía.

La combinación de temperaturas extremas, alta humedad y noches tropicales —fenómeno que impide el enfriamiento natural del entorno— ha llevado el índice de bulbo húmedo a niveles críticos.

Expertos del centro World Weather Attribution señalan que Europa se está convirtiendo en el continente que más rápido se calienta en el planeta. La recurrencia de estos eventos exige una transformación urgente en las políticas urbanas, sanitarias y climáticas de las naciones europeas.

La adaptación a un clima que desafía la resistencia de las sociedades y sus sistemas de salud se ha convertido, ante la evidencia de este junio trágico, en una prioridad absoluta para evitar que el verano se transforme en una prueba de supervivencia anual.

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