El incómodo 10

Diego Armando Maradona (1960-2020) fue un fenómeno del fútbol. Ganó el Mundial de 1986, con el club Napoli cinco campeonatos entre 1986 y 1991, con el FC Barcelona la Copa del Rey, la Superliga de España y la Supercopa en 1983, con el Boca Juniors el torneo Metropolitano en 1981 y con la selección de Argentina, además del Mundial, la Copa Mundial sub-20 en 1979 y la Conmebol-Uefa en 1993. Durante sus 21 años de carrera (1976-1997) jugó 724 partidos y anotó 358 goles. El brasileño Pelé, con quien se le comparaba, escribió de él cuando murió: “Fuiste un genio que encantó al mundo”. Diego fue así el protagonista del balompié universal durante dos décadas.
No obstante, su historia no solo se inscribió en la genialidad con el balón. Maradona se hizo adicto a estupefacientes en 1984, condición que admitió con arrepentimiento: “Ha sido el error más grande de mi vida”.
Este consumo prolongado ocasionó deterioro físico y neurológico significativo. Fue suspendido por 15 meses del Napoli al dar positivo por cocaína en 1991 y en el Mundial de 1994 contó con igual destino al ser positivo por efedrina. La adicción también le atrajo problemas familiares y legales. A inicios del año 2000 fue a rehabilitarse en Cuba. Diego dejó las drogas, pero desarrolló después dependencia por el alcohol y los fármacos que al final le costaron la vida.
Maradona también fue un irreverente contra la Fifa. Denunció ante los medios a João Havelange de corrupto, arbitrario y comercial. La prioridad de contratos por encima de la salud de los jugadores en el Mundial del 86, la falta de transparencia en los sorteos en el Mundial del 90, al árbitro Edgardo Codesal de haberle robado la final en ese torneo y a la Fifa de tenderle una trampa en el 94 por venganza política.
También acusó después a Blatter de corrupto, a Julio Grondona, presidente de la AFA, de ladrón, a Platini de mentiroso y a Infantino de no cambiar nada. Su lengua mordaz le trajo enemigos poderosos, mientras que su cercanía con Fidel, Chávez y los Kirchner la crítica de la derecha.
Maradona fue el 10 de la magia con la pelota, del pundonor contra Inglaterra en el 86, el ídolo de los italianos del sur, pero también el hombre molesto para la Fifa, el irreverente que no callaba frente a los mandamases del fútbol.
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