8 julio, 2026

Esperanza, la pichón de guacamaya que sobrevivió al terremoto y espera volver con sus padres

Esperanza, la pichón de guacamaya que sobrevivió al terremoto y espera volver con sus padres

Caracas es una ciudad con una gran variedad de aves y en particular conocida por las guacamayas que surcan los cielos cada tarde. Durante el doblete sísmico ocurrido el miércoles 24 de junio, un pichón de guacamaya, cayó de su nido, dejando ver que no solo los humanos somos vulnerables ante estas situaciones. 

Esta guacamaya, es la protagonista de esta historia. Esperanza, un pichón que cayó de su nido y fue encontrada por un vigilante, identificado como Eucebio, quien no pudo mirar hacia otro lado, después de saber que Esperanza pasó la noche en el suelo cerca de una fábrica. 

Desorientada, incapaz de volar y con un golpe visible en el rostro, la joven guacamaya necesitaba ayuda urgente y ahí estaba él para atenderla y dejarse guiar en el proceso. Sin embargo, el objetivo nunca ha sido convertirla en una mascota, ni alejarla de su entorno, solo basta con ofrecerle la oportunidad de regresar con quienes más la necesitan: sus padres.

Los primeros en evaluar la situación comprobaron que una pareja de guacamayas permanecía en un árbol cercano, vigilando constantemente al pichón. Un comportamiento clave para confirmar que los adultos seguían cuidando de su cría y que muy pronto sería posible lograr un reencuentro.

Por esa razón, una especialista en fauna silvestre recomendó aplicar el protocolo más adecuado para este tipo de casos: mantener al pichón lo más cerca posible del lugar donde se encontraban sus padres, intervenir únicamente para estabilizarla y reducir al mínimo el contacto humano.

Esperanza tuvo visibles lesiones en la cara, producto de la caída y no puede alimentarse sola, por lo que fue trasladada temporalmente a un sitio seguro. La médico veterinaria Grecia Marquis fue personalmente a evaluar el estado de la guacamaya, explicó cómo alimentarla con alimentación asistida. Allí es dónde surge su nombre: Esperanza, un nombre que refleja el deseo de verla volar por los cielos caraqueños junto a su familia.

Los videos difundidos durante los días posteriores muestran cómo la pichón acepta su primer alimento mientras recupera fuerzas. Con apenas unas semanas de vida, aún conserva características propias de un bebé: el iris completamente negro, una cola corta y un pico más pequeño que el de los adultos, aunque se vea grande, es una 2bebé».

La especialista explicó que alimentar a un pichón de guacamaya requiere conocimientos específicos. La papilla debe ofrecerse a la temperatura adecuada y estimulando el mismo reflejo de alimentación que utilizan los padres en la naturaleza, imitando el movimiento con el que estas aves regurgitan el alimento para sus crías.

Lo más emocionante ocurrió después.

Aparecieron un par de guacamayas adultas en el lugar donde permanecía Esperanza. Su presencia confirmó algo que los expertos llevan años repitiendo: los padres no abandonan a sus crías.

Aunque habían pasado varios días desde el terremoto y el pichón se encontraba a unas cuadras del lugar donde cayó, la pareja logró localizarla y procuran estar cerca de ella.

La visita permitió a la especialista evaluar el comportamiento de las aves y confirmar que, efectivamente, se trataba de los padres esta guacamaya. Ahora el objetivo es fortalecer y cuidar de Esperanza hasta que pueda volar y reunirse definitivamente con ellos, para que complete su desarrollo en libertad.

En muchos casos, retirar inmediatamente a un pichón del lugar puede reducir las posibilidades de que vuelva con sus padres, quienes suelen permanecer cerca buscándolo durante horas o incluso días.

Las guacamayas destacan precisamente por el fuerte vínculo familiar que mantienen. Forman parejas estables, crían a sus pichones durante largos períodos y continúan protegiéndolos incluso cuando ya comienzan a explorar fuera del nido. Esperanza no es la excepción. 

Los especialistas son enfáticos en explicar que las guacamayas son fauna silvestre y no animales domésticos. Su lugar está en libertad, formando parte de los ecosistemas donde cumplen un papel fundamental como dispersoras de semillas y guardianas de los bosques entre algunos. 

Esperanza se ha convertido en un símbolo de resiliencia tras el terremoto. Después de una tragedia, la naturaleza encuentra caminos para reunirse nuevamente, sigue las cuentas de Don Eusebio y de la M.V. Grecia Marquis, para seguir de cerca el final de esta historia. 

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