Modesta Bor y la creación auténtica
La vida de Modesta Bor es una obra coral cuya polifonía sinfónica abraza la vida humana, en una melodía que siguió el camino de la maestría y el amor por lo venezolano. Su obra auténtica, poética y majestuosa está presente en varias generaciones de músicos.
Este 15 de junio se cumplen 100 años de su natalicio, y Venezuela la recuerda en cada una de sus obras.
Bor nació en Juan Griego, Isla de Margarita, en 1926. Es una de las figuras más influyentes de la música académica venezolana, destacándose por sus composiciones en el área coral. Su entorno familiar se caracterizó por estar sumergido en el arrullo de la música, especialmente la tradicional de la isla donde creció.
Su formación musical se consolidó en dos instituciones de gran prestigio: la Escuela de Música José Ángel Lamas en Caracas y el Conservatorio Chaikovski en Moscú.
Durante la década de 1960 no solo consolidó su maestría musical, sino que también se vinculó a la izquierda política tras conocer la Unión Soviética. Según el músico y docente León Zapata, el hecho de que Bor militara le causó algunos problemas en los espacios institucionales; sin embargo, esto reforzó su compromiso con el país, en área de la composición y la difusión musical nacional.
En el artículo titulado “La música como elemento necesario en el teatro venezolano”, publicado por la Revista Cultura Universitaria en su edición número 108 (1985), Bor manifiesta que Venezuela padecía de una pérdida de identidad cultural propia, por lo que exhortaba a tomar conciencia sobre la cultura ancestral indígena, la africana e hispana.
“Si los venezolanos nos pusiéramos a estudiar y analizar estos tres elementos básicos de nuestra música popular y folklórica, encontraríamos nuevos caminos para la creación de obras auténticamente venezolanas”, señaló la autora en el texto.
León, quien fue aprendiz y amigo de Bor en la década de 1970, afirmó que: “Sus ideas musicales siempre fueron expresadas en defensa de nuestra cultura y de nuestra idiosincrasia (…) Ella nos enseñó a querer la música venezolana”.
Concluyó que “el legado que dejó Bor fue un trabajo espiritual” que está en sus obras musicales, principalmente corales, en los arreglos que hizo y en la recopilación y transcripción de material de música tradicional del país.
Pasado y presente
Falleció el 9 de abril de 1998 en la ciudad de Mérida, y en vida recibió múltiples reconocimientos, por mencionar el Premio Nacional de Música (1991). En 1986 recibe la Orden Vicente Emilio Sojo en Primera clase.
«Genocidio (poema sinfónico)«, pieza de Bor, manifiesta el ataque de la publicidad extranjera contra la cultura nacional. En la pieza, desde un lenguaje clásico, se manifiesta la riqueza musical venezolana.
El Festival Nacional de Coros 2026, que concluye este 19 de junio, rinde tributo a la compositora. En varios conciertos las agrupaciones interpretan la obra de Bor.
