19 mayo, 2026
La lucha anticolonial - Últimas Noticias

La centralidad del socialismo bolivariano del siglo XXI halló su núcleo firme en los movimientos anticoloniales desatados en Venezuela en contra del poder colonial hispánico y su herencia socio-política encarnada en la oligarquía venezolana y sus representantes políticos.

José Antonio Páez, guerrillero insigne de la guerra de Independencia, instauró la cultura de los caudillos y montoneros en el país, una vez separado de la República de Colombia, como resultado del movimiento de La Cosiata; con ello, quiero significar que fue el forjador del continuismo de la cultura colonial.

Hugo Chávez intentó romper ideológica y políticamente con este “hilo” de la historiografía dominante venezolana. Por ello, uno de sus objetivos fue el quiebre del latifundio como tenencia de la tierra. Páez y los independentistas que no siguieron el ideario de Simón Bolívar dejaron intacta la estructura económica colonial y todos los problemas sociales inherentes a estas grandes extensiones de tierras en pocas manos. Tan solo cambiaron los apellidos, dando origen a una oligarquía de nuevo cuño, mestiza, a diferencia de los blancos criollos descendientes de conquistadores y colonos.

En efecto, durante el mandato de este “gigante” bolivariano, se reorganizaron los campesinos sin tierra. No se hizo esperar la reacción a través de los asesinatos selectivos de líderes campesinos. Por tal razón, este consideró la necesidad de fundar los consejos comunales dentro del concepto de comuna.

La cultura paecista, la que representó los valores de los intereses de la tierra en pocas manos, aquellos valores y normas que llevaron a los otrora “próceres” de la patria a traicionar el mandato de El Libertador al solicitar la repartición equitativa de la tierra entre los patriotas, viudas y huérfanos a través del decreto de reparto de bienes nacionales de 1817.

La mirada anticolonial de Bolívar lo llevó a reivindicar a indígenas y campesinos sin tierras, además de impulsar la libertad plena de la fuerza de trabajo esclavizada en 1816 y 1821 a través de la ley de Libertad de Vientres. Indiscutiblemente, Chávez fue el continuador de la historia subterránea, solapada por la historiografía de fechas e insignes de la patria sin el más mínimo viso de criticidad. Es decir, representó a los excluidos del reparto del poder colonial.

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