¡Derogación de todas las sanciones ya!
Respiramos un aire distinto. Por un lado, está ese que abre paso entre todo lo que ha dejado el bloqueo y las sanciones unilaterales. Por el otro, está el que sigue pidiendo el cese de las medidas coercitivas y el regreso de nuestro presidente Nicolás Maduro y la primera combatiente Cilia Flores. En ambos casos, la Revolución demuestra su capacidad de maniobra, inteligencia y unidad.
Con esa realidad, vemos también el reciente acuerdo entre Pdvsa y Chevron, el cual trasciende el mero contrato; es el reconocimiento fáctico de que, sin la potencia energética de Venezuela, el mercado mundial es un barco a la deriva. El capital internacional ha tenido que rendirse ante la realidad de nuestra Ley Antibloqueo.
A la par, esta semana recibimos la noticia del levantamiento de sanciones al Banco Central de Venezuela, lo cual celebramos como una victoria de la paciencia estratégica. No obstante, seguiremos en la calle pidiendo a una sola voz: ¡Derogación total de todas las sanciones ya! Y no descansaremos hasta que se le devuelva al pueblo lo que por derecho le pertenece.
Asimismo, en este nuevo escenario de apertura no es una concesión gratuita, sino el resultado de una diplomacia de paz que obliga al mundo a mirar de frente nuestra institucionalidad. La reciente recepción de la delegación de la Unión Europea y del Servicio Europeo de Acción Exterior por parte de la presidenta Delcy Rodríguez es una prueba irrefutable de que el aislamiento pretendido ha fracasado. Venezuela no solo dialoga en condiciones de igualdad, sino que exige el respeto soberano a sus procesos. Este acercamiento, sumado a la reanudación de relaciones con el Fondo Monetario Internacional, demuestra que incluso los organismos más rígidos han tenido que reconocer que la economía venezolana es un actor indispensable y vibrante en la arquitectura financiera regional.
Finalmente, el cese al fuego en Medio Oriente es un respiro para el alma colectiva. Venezuela, fiel a su diplomacia de paz, celebra que las balas se detengan. Sin embargo, nos mantenemos alerta: la paz debe ser con justicia para los pueblos oprimidos.
Nos despedimos recordando que cada paso económico, cada victoria diplomática y cada punto de crecimiento es un ladrillo en el puente que traerá a Nicolás Maduro y Cilia Flores de vuelta a casa.
