Aliados de la OTAN dejan solo a Trump en su bloqueo a Irán
Los principales aliados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) tomaron distancia oficial del plan del presidente estadounidense, Donald Trump, para imponer un bloqueo naval en el estrecho de Ormuz. En un movimiento que evidencia el creciente aislamiento diplomático de Washington, potencias como el Reino Unido y Francia rechazaron participar en la medida de fuerza, proponiendo en su lugar una intervención multinacional que solo se activará una vez cesen los combates.
Esta fractura en la alianza atlántica amenaza con intensificar las tensiones internas y alejar definitivamente la colaboración militar estratégica entre Estados Unidos y sus socios históricos.
La negativa europea surge tras el anuncio de Trump, quien aseguró que el ejército estadounidense trabajaría con otras naciones para impedir el tráfico marítimo hacia o desde puertos iraníes.
El mandatario utilizó sus redes sociales para presionar a la comunidad internacional: “El bloqueo comenzará en breve. Otros países participarán en este bloqueo”, afirmó Trump en Truth Social el domingo 12 de abril. Sin embargo, la respuesta de los aliados ha sido unánime en evitar una escalada bélica directa, priorizando una vía diplomática e independiente de las órdenes de la Casa Blanca.
Fractura transatlántica y el rechazo al conflicto directo
El Reino Unido lidera la postura de autonomía frente a las exigencias de Washington. El primer ministro británico, Keir Starmer, resultó tajante al señalar que Londres no cederá ante las coacciones de la administración Trump para involucrarse en acciones ofensivas.
“No apoyamos el bloqueo. Mi decisión ha sido muy clara: independientemente de la presión —y ha habido una presión considerable—, no vamos a dejarnos arrastrar a la guerra”, declaró Starmer a la BBC, subrayando la desconfianza que generan las tácticas de confrontación de Estados Unidos.
Esta resistencia representa un nuevo punto de fricción crítico, especialmente después de que Trump amenazara con retirar a su país de la OTAN o reducir la presencia de tropas en Europa.
La tensión escaló luego de que varios países europeos negaran el uso de su espacio aéreo para ataques contra Irán, lo que deja a la administración estadounidense con un margen de maniobra cada vez más reducido y un apoyo internacional casi inexistente para sus operaciones militares en la región.
Una misión alternativa al margen de Washington
Frente al enfoque coercitivo de EE. UU., Francia y el Reino Unido impulsan una coalición distinta, centrada en la libertad de navegación y no en el cerco económico. El presidente francés, Emmanuel Macron, anunció la organización de una conferencia para establecer una misión multinacional destinada a restaurar el tránsito en el estrecho, por donde circula el 20% del petróleo mundial.
“Esta misión, de carácter estrictamente defensivo y distinta de los beligerantes, será desplegada tan pronto como la situación lo permita”, afirmó Macron a través de su cuenta en X.
El plan europeo busca establecer reglas de paso seguro y coordinación de escoltas para petroleros, bajo un esquema que Starmer describió ante el parlamento como un plan multinacional e independiente.
Al enfatizar que el objetivo reside en actuar una vez que termine el conflicto, los aliados dejan a Trump solo en su intención de aplicar el bloqueo de manera inmediata. “Permítanme ser muy claro: se trata de salvaguardar el transporte marítimo y apoyar la libertad de navegación una vez que termine el conflicto. Nuestro objetivo compartido aquí es un plan multinacional, independiente y coordinado”, sentenció el primer ministro británico.
Consenso europeo contra el belicismo unilateral
Aunque el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, transmitió a los gobiernos europeos el deseo de Trump de obtener compromisos concretos, el consenso entre los 32 miembros de la alianza parece inclinarse hacia la cautela. Varios estados miembros manifestaron su disposición a colaborar en el estrecho únicamente si existe un acuerdo previo con Irán que garantice la seguridad de los navíos y el fin de las hostilidades, una postura que choca frontalmente con la retórica de máxima presión de la Casa Blanca.
Para formalizar esta estrategia de autonomía diplomática, se prevé una reunión este jueves en París o Londres con la participación de cerca de 30 países, incluyendo potencias regionales como India y estados del Golfo, junto a España, Italia, Países Bajos y Suecia.
Este encuentro busca consolidar un frente común que proteja los intereses económicos globales sin someterse a la agenda de intervención estadounidense, confirmando que la política exterior de Trump logra una Europa más unida en su rechazo al liderazgo unilateral de Washington.
