Lanzas del sur – Últimas Noticias
Nosotros las únicas lanzas del sur que conocemos son las de los llaneros de Páez, Rondón y Padilla que heredaron de nuestros pueblos indios y africanos, en su lucha contra los invasores europeos sin someterse a su falsa razón civilizatoria. Lanzas que cruzaron los páramos más altos de Los Andes para liberar nuestro Sur.
Pero como estos supremacistas, racistas, abusadores sexuales y tratantes de menores son depredadores y extractivistas hasta del imaginario y la memoria histórica de los pueblos, vienen a usar un símbolo liberador, muy nuestro, para desatar la violencia en el Caribe y Latinoamérica.
La relación de Trump-Epstein, no es un detalle menor dentro de toda esta escalada, no es casualidad, tiene sus raíces históricas en esa mentalidad sexista, racista y supremacista de las élites gringas que, lamentablemente, han inoculado a su pueblo, incluyendo muchos latinos, negros y migrantes de todos lados. Se expresa en la arrogancia gestual del cow boy latino de Narco Rubio.
La violencia imperial se hunde en los tuétanos de la psique colonialista de las élites de origen europeo que durante 500 años han practicado la trata de personas, el abuso sexual y el genocidio. Justificando su comportamiento en la supuesta inferioridad racial, etaria y racial de los otros, una mentalidad excluyente y opresiva que hace creíble que una realidad injusta y falsa sea justa y verdadera. De allí la mascarada del narcoterrorismo y la operación antidrogas, para justificar la intervención militar en Venezuela, el Caribe y Latinoamérica.
Los primeros que se creen la falsedad son quienes la inventan, los alienados. Para ellos la violencia y el abuso (incluyendo el sexual) está naturalizado porque se ejerce sobre seres inferiores, sean unas adolescentes o países enteros, que de acuerdo al supremacismo no saben manejar sus riquezas, ni decidir sobre el buen gobierno. Por ello hay que intervenirlos, “para su bien”, para darle un buen gobierno y manejarle la riqueza eficientemente.
Psicóticos-imperiopatas los miembros del establishment gringo insisten en su disociación, ni Vietnam, ni Afganistán ni todas las derrotas que han sufrido, los han hecho entrar en razón y, lamentablemente, el fentanilo que trafican, no sirven para tratar esa enfermedad, sino para enriquecer a sus farmacéuticas y a sus narcocapitalistas a costa de la vida de miles de vidas de pobres gringos.
Esta vez, tengan cuidado porque las lanzas son llaneras, coloradas y libertadoras.
