Freddy Ñáñez: “La voz sólo sabe escuchar”
El poeta Freddy Ñáñez confesó que, desde que su sensibilidad artística comenzó a manifestarse, emprendió la búsqueda de su voz poética, de manera inconsciente y con plena conciencia. Lo reveló este domingo 9 de noviembre, durante la presentación de su poemario «Segundas voces», editado por Acirema, en el marco de la XVI Feria del Libro de Caracas.
En su juventud, recordó, tuvo un paso fallido por la música: cantó en coros y formó parte de una banda de punk rock. Sin embargo, fue en un taller del poeta José Luis Oropeza donde mostró sus primeros escritos. Con humor relató que uno de ellos era casi un calco del estilo de José Antonio Ramos Sucre. Oropeza, tras leerlo, le dijo con franqueza: “Tienes que buscar tu voz”. Desde entonces, Ñáñez comenzó a pensar en la necesidad de crear y forjar una voz propia.
“Muchas veces me siento extrañado de escucharme a mí mismo (…) la voz es uno de los grandes misterios de la condición humana”, reflexionó. Para ilustrar su idea, evocó el estilo de Ramón Palomares, donde el río, la noche y otros elementos de su mundo poético adquieren una singularidad irrepetible.
En su discurso también aludió al daimon de Sócrates, esa voz interior que orientaba sus decisiones. “La voz es un lugar que nos espera, y no se trata tanto de hallarla como de escucharla”, expresó.
La conversación culminó con la lectura de varios poemas. En uno de sus últimos versos, Ñáñez logró cautivar al público con una afirmación que resume su reflexión: “La voz / sólo sabe / escuchar”.


Reunión amorosa
El encuentro también contó con las palabras del escritor Rodolfo Quintero, editor técnico de «Segundas voces», quien acompañó a Ñáñez en el proceso.
Un momento especialmente afectivo se vivió cuando Karibay Velásquez, escritora y ensayista, esposa del poeta y actual vicepresidenta sectorial de Comunicación y Cultura, leyó una reseña crítica del título. En su intervención destacó que la palabra del autor se dedica a nombrar esas ideas sin forma, revelaciones que van “al origen de cada palabra y cada signo”.
Como ejemplo, señaló que cada verso explora “no el río, sino el ruido de su caudal”. Ñáñez culminó su cita compartiendo con niñas y niños de la Escuela Nacional de Poesía Juan Calzadilla.
