17 abril, 2026
Orden a la CIA para “actuar”

Acostumbrado a tomar por asalto los titulares de los medios de comunicación con frases altisonantes e ideas estrafalarias, Donald Trump, presidente de los EEUU, ha vociferado públicamente la orden a la CIA de “actuar” contra Venezuela.

Pedir a una agencia de inteligencia —que se supone debe trabajar encubierta— que actúe en un país en específico no es común.

La investigación realizada nos indica que todas las referencias directas a la Central de Inteligencia Americana hechas por presidentes de EEUU en anteriores ocasiones han sido reactivas y se han ofrecido en un contexto de rendición de cuentas o crisis generadas por operaciones ya ejecutadas.

No existen precedentes de un jefe de Estado gringo que haya hecho algo parecido, pero Trump no es cualquier presidente. Su perfil indica que la intención de sus asesores es generar una ilusión de poder ilimitado que está por encima de la legalidad interna de EEUU y del mundo.

Algunos medios de comunicación estadounidenses como The New York Times y el Washington Post han destacado la narrativa en la cual Trump busca deslegitimar el llamado Estado Profundo porque presuntamente sabotea su agenda, de allí que la orden a la CIA sobre Venezuela estaría enmarcada en esa línea.

Otra hipótesis indica que Trump estaría buscando la fidelidad de su base electoral, mantenerla movilizada y emocionalmente comprometida con decisiones futuras que podrían cruzar líneas constitucionales.

El elemento adicional que podría estar en el radar de Trump y sus asesores es la reivindicación de operaciones reales o ficticias de la CIA, presentarlas como necesarias para la seguridad nacional de su país. En este aspecto, el líder de la premisa American First intentaría no dejar dudas ante el mundo que cualquier cosa que haga la agencia de inteligencia en Venezuela es ordenada por él (tiene esa necesidad).

La distracción de sus problemas internos relacionados con las múltiples muestras de rechazo que ha tenido por su política antimigratoria, las masivas movilizaciones en su contra y la normalización de un Poder Ejecutivo sin contrapeso podrían ser también parte de la trama tras la resonante declaración.

Especialista en Opinión Pública

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