La brutal agresión – Últimas Noticias
El caso del asedio de Estados Unidos a Venezuela es digno de estudio. Desde hace más de 25 años se han venido ejecutando todos sus manuales guerra no convencional, dirigidos a estrangular la economía y fracturar el espíritu de lucha del pueblo de a pie.
El núcleo de esta estrategia ha sido la guerra económica. No se trata de medidas punitivas contra individuos, como se vende al mundo, sino de un bloqueo financiero cuidadosamente orquestado. El objetivo central: Petróleos de Venezuela.
Al cercar a la industria petrolera, el principal ingreso de divisas del país, Washington no solo busca reducir los recursos del Estado, ha sido una medida letal en la promoción forzosa del dólar paralelo. Este dólar ilegítimo, manipulado desde centros financieros externos, se convirtió en la herramienta que dispara la inflación. La cifra es astronómica y deliberada: una devaluación del 1.500.000% en menos de siete años no es un accidente macroeconómico; es el resultado calculado de una agresión destinada a pulverizar el poder adquisitivo y generar desesperación de nuestros compatriotas.
Por un lapso de tiempo desaparecieron el papel moneda y crearon redes de tráfico que sacaban por las fronteras inmensas cantidades de billetes, mientras el país se sumergía en la hiperinflación.
La asfixia financiera la acompañaron de la escasez inducida. Bajo el eufemismo de “simplificación de producción”, empresas transnacionales de alimentos y productos de primera necesidad instrumentalizaron la escasez para culpar al gobierno de Maduro de la debacle económica. La reducción deliberada de la producción, con la complicidad de estas corporaciones, creó desabastecimiento y largas colas, fabricando el caldo de cultivo para el malestar y la frustración que aún perdura en los traumas causados a venezolanos que se vieron forzados a salir del país.
Como consecuencia de la vapuleada economía vino la separación de familias a través del fenómeno de la migración, ese inevitable sufrimiento fue inducido hacia el odio contra el chavismo y sus líderes Hugo Chávez y Nicolás Maduro.
Simultáneamente agencias, medios, redes e influencers prepagados promovieron -sin pruebas- las tesis del terrorismo, el narcotráfico, el Tren de Aragua y el Cartel de los Soles. Criminalizar a los venezolanos para que en una eventual agresión nadie los defienda ha sido un objetivo.
