Estudian ballenas y delfines de Isla de Aves
El Gobierno de Venezuela, a través del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (Ivic), tiene en curso dos proyectos de investigación, orientados a obtener información detallada sobre los cetáceos, mamíferos placentarios completamente adaptados a la vida acuática, como ballenas y delfines.
Esta iniciativa científica representa un esfuerzo estratégico para preservar la biodiversidad marina del país y enfrentar los desafíos que impone la crisis climática global.
Exploración científica
Sergio Cabarrubia Russo, biólogo e investigador del Laboratorio de Ecología Acuática del Centro de Ecología del Ivic, informó que los proyectos abarcan la costa de La Guaira y un corredor marino de 666 kilómetros entre La Guaira y la Isla de Aves, en el mar Caribe, patrimonio de Venezuela.
Asevera que esta zona, considerada «especialmente sensible», es rica en biodiversidad, ha sido objeto de estudio desde el año 2022 y se proyecta que las investigaciones se extiendan hasta el año 2030.
El trabajo de campo cuenta con el respaldo del Instituto Nacional de los Espacios Acuáticos (INEA), la Armada Nacional Bolivariana, que opera la Base de Investigación Simón Bolívar en la Isla de Aves, y por La Guaira, con los pescadores organizados en los Consejos del Poder Popular Pescadores y Acuicultores. Esta articulación cívico-militar y comunitaria ha sido clave para el éxito de los proyectos.


Hallazgos relevantes
Hasta la fecha, los investigadores han identificado entre cinco y seis especies de delfines; dos de zífios, cetáceos que habitan a profundidades de hasta 400 metros y emergen para respirar; cachalotes; al menos doce especies de ballenas y una docena de especies de aves marinas.
Los especialistas recalcan que estos hallazgos no sólo enriquecen el conocimiento científico nacional, sino que también permiten establecer líneas base para futuras acciones de conservación de las especies.
Cambio climático
Los proyectos se desarrollan en el contexto de la crisis climática global, lo que ha llevado a los científicos venezolanos a considerar escenarios de desplazamiento de especies hacia zonas templadas. Según Cabarrubia, ante un aumento brusco de la temperatura, los cetáceos podrían migrar hacia el norte en busca de aguas templadas, siguiendo el desplazamiento de sus presas (peces pequeños, medianos y calamares), lo que podría alterar la cadena trófica marina.
Adaptación y mitigación
En respuesta a estos posibles cambios, los investigadores trabajarán en el desarrollo de modelos climáticos oceanográficos que permitan anticipar los desplazamientos de los cetáceos y diseñar estrategias de adaptación. Estas herramientas, basadas en tecnologías de simulación y análisis de datos, buscan preservar el equilibrio ecológico y garantizar la supervivencia de las especies en riesgo.
Durante las expediciones, también se ha detectado la presencia de residuos sólidos en el mar, como botellas plásticas, botellones y pimpinas de las Antillas menores, lo que representa una amenaza para el hábitat oceánico.
Diversidad de ballenas
En Venezuela, se ha reportado oficialmente la presencia de ballenas: jorobada, de aleta, sardinera, Sei y Minke. Además, existe la posibilidad de confirmar la existencia de la ballena azul, el animal más grande del planeta.
Marco legal
Venezuela cuenta con uno de los marcos legales más estrictos en materia de protección de cetáceos. A diferencia de otros países, en Venezuela no existe una cultura de consumo de delfines y ballenas, como en Noruega y Japón, lo que representa una ventaja en términos de conservación.
Sin embargo, la protección de los cetáceos no depende únicamente del marco legal. Es responsabilidad de cada ciudadano contribuir al cuidado del mar y sus especies. La educación, la participación comunitaria y el respeto por la vida marina son pilares para un futuro sostenible.
Proyección internacional
Los proyectos posicionan al país como un referente regional en investigación marina, fortaleciendo la soberanía científica y ambiental. La generación de conocimiento propio, el uso de tecnologías de punta y la articulación entre instituciones demuestran que es posible avanzar hacia un modelo de desarrollo sustentable.
Con miras al 2030, el país se prepara para consolidar una red de monitoreo oceánico robusta, capaz de responder a las amenazas ambientales, proteger su patrimonio natural y brindar respuestas a los usuarios del mar venezolano. La investigación es una apuesta por la ciencia y por la vida y el futuro del país.
Datos
- Alerta temprana. Uno de los componentes más innovadores del proyecto de La Guaira es la creación de la Red de Alerta Temprana Oceánica, que involucra a investigadores del IVIC y pescadores de la región central del país. A través de talleres de formación, se les capacita para reportar la presencia de cetáceos y atender situaciones irregulares como la proliferación de medusas bola de cañón o la aparición de algas nocivas, fenómenos que afectan la pesca. El estado más elevado de esta Red es que pueda consolidarse en toda la costa venezolana.
