20 abril, 2026
El mago de OS: Bate que bate

La influencia más cercana se le debe a la época dorada del cine mexicano. Esa etapa irrepetible en la historia latinoamericana, aportó grandes estrellas al mundo del entretenimiento y dos subgéneros que hoy se consideran de culto: el cine de luchadores y el cine de rumberas.

Este último tuvo su semilla en las vedettes que, a principios del siglo XX, coparon la escena nocturna de París, Madrid, La Habana, Buenos Aires y Ciudad de México, mientras Las Vegas apenas cimentaba las bases de la que más tarde sería conocida como “la ciudad del vicio”.

María Antonieta Pons, Ninón Sevilla, Amalia Aguilar, Meche Barba, Rosa Carmina y Tongolele (recientemente fallecida) protagonizaron, en la gran pantalla, historias de mujeres estigmatizadas por la sociedad, que se ganaban la vida cantando y bailando en cabarets, algunas más destapadas que otras.

Superada la década de los 50, la figura de la vedette quedó prácticamente reservada a los locales de ocio y a la retransmisión de las películas en televisión, hasta que, en el caso de Venezuela, el productor argentino Ricardo Peña la rescató y la potenció como parte de la oferta de divertimento del programa ‘Sábado sensacional’.

De su país de origen contrató a Susana Giménez, hoy flamante actriz, presentadora y empresaria; Moria Casán, vigente como jurado de shows de talento que ocupan la parrilla de la tevé por suscripción; y Thelma Tixou, quien murió hace seis años y cuyos pechos parecían trazados por un compás.

Aunque las tres fueron recurrentes en los tiempos del blanco y negro, ninguna tuvo el impacto de Iris Chacón. Con acierto, fue bautizada como “La bomba de Puerto Rico”, porque hacía explotar el escenario, con el movimiento de sus exagerados pechos y, sobre todo, con la turbulencia de un trasero muy pero muy antillano. Un lunar debajo de la ceja derecha aumentaba su sensualidad, aunque pocos repararan en esa parte de su anatomía.

Al ritmo de “Si tu boquita fuera / de chocolate / yo me la pasaría / bate que bate / Si tu boquita fuera / de mayonesa / yo me la pasaría / besa que besa”, la boricua vino una, dos, tres, infinitas veces, hasta que adoptó el evangelio como doctrina de vida y se alejó del vedetismo.

Su hermana, Lourdes Chacón, trató de seguirle los pasos, pero no pudo. Tenía una estampa más refinada y menos exuberante. Tampoco encontró una canción que se grabara en la memoria del público.

Mucho tiempo después, Peña contrató a su compatriota Yuyito. Ni cantaba ni bailaba. No era vedette, pero tenía unos senos descomunales y una simpatía que la hicieron muy popular entre los televidentes. Pero Iris Chacón se mantuvo en el trono. El 7 de marzo, la reina cumplió 75 años.

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