210 años de la Campaña Admirable
El pasado domingo 14 se cumplieron 210 años del inicio de la Campaña Admirable del general Simón Bolívar, quien recibió ayuda material de Antonio Nariño y entra triunfante a Caracas el 6 de agosto de ese mismo año y el 14 de octubre, con los realistas en fuga en 14 naves hacia Curazao, Cristóbal Mendoza, entonces gobernador político de la capital, al frente del Ayuntamiento proclama al Caraqueño Universal como Capitán General de los Ejércitos de Venezuela, y le ratifica el Título de Libertador que los merideños le habían otorgado el 23 de mayo, al inicio de su acción independentista.
Cuando Bolívar entró a Mérida, el Concejo de esta ciudad, presidido por Luis María Rivas, le realizó un reconocimiento en el cual decía: “¡Gloria al Ejército Libertador y Gloria a Venezuela que os dio el ser, a su vez Ciudadano General, que vuestra mano incansable siga victoriosa, destrozando cadenas, que vuestra presencia sea el terror de las tiranías y que toda la tierra de Colombia diga un día: Bolívar venga nuestros agravios”.
Atrás quedó el Decreto de Guerra a Muerte, emitido por el propio Bolívar en Trujillo el día 15, donde destaca, que se le ofrece vida a los americanos, “aun cuando sean culpables”, y a los españoles y canarios se les amenazó con la muerte, aun siendo indiferentes, si no obran activamente en obsequio de la libertad.
Atrás también quedaron los encuentros que conformaron la gesta libertaria de Bolívar, quien dio continuidad a la lucha de Miranda y tuvo como figura destacada a Antonio José de Sucre, Gran Mariscal de Ayacucho por ser vencedor en la batalla del mismo nombre, librada el 9 de diciembre de 1824, quien antes había triunfado en la Batalla de Pichincha, librada el 24 de mayo del 1822 con la cual le dio la libertad a Quito, que en 1830 pasa a ser la capital del Ecuador.
A Bolívar le acompañaron en la Campaña Admirable Rafael Urdaneta, José Félix Ribas y los neogranadinos Atanasio Girardot, Antonio Ricaurte y Luciano D´Elhuyar. Todos tuvieron destacada actuación en los diferentes encuentros librados en las acciones de Niquitao, Los Horcones, Taguanes, que es precisamente la que obliga a Monteverde a huir hacia Puerto Cabello. Bolívar entró de inmediato a Valencia, donde fue aclamado por los valencianos que en su mayoría pertenecían al mantuanaje criollo. Desde esta ciudad, partió Bolívar, dejó en el mando al neogranadino Atanasio Girardot y continuó su avance hacia Caracas al frente de las fuerzas que comandaba, y José Félix Ribas.
