14 enero, 2026
Yo, el haitiano - Últimas Noticias

Espero que pronto tengamos la posibilidad de publicar más y sobre todo publicar más cosas alegres, humorísticas o cómicas. Estos días pasados fui a cumplir un compromiso académico-político en Barbados en un festival cultural que organiza Caricom en alguno de los países miembros, anualmente. Fue una conferencia sobre la situación de nuestra hermana y protectora Haití. Nuestro equipo diplomático allá, su embajadora Martha Ortega y el primer secretario César Benedetti hacen un trabajo difícil y fructífero, sobre todo en estos tiempos en los que nuestros hermanos países caribeños no se quieren juntar mucho con esta chusma venezolana (el síndrome de Doña Florinda lo llaman los entendidos).

Me correspondió compartir el panel con dos mujeres portentosas de visiones radicalmente diferentes sobre Haití, una de ellas haitiana, defensora de derechos humanos, feminista afrodescendiente, activista por la democracia en Haití, fundadora de un colectivo afrodescendiente en su país, con amplia experiencia en diplomacia internacional, en defensa de derechos humanos, de niñas y jóvenes en África. Destaca su papel como directora del Fondo para los pobres en Níger, en New York.

Una mujer educada en Estados Unidos y Europa, cuyo tatarabuelo fue un francés traficante de africanos esclavizados. Posee un firme pensamiento antirracista, anticolonialista, nacionalista y democrático. Sus zapatos Ballet Flats de Chanel y sus joyas Cartier me indicaban que mi discurso revolucionario no iba a gustarle, su deseo de conciliar y perdonar a su ancestro francés con su origen afroeslavo, su vida de las altas esferas diplomáticas y su alusión directa a la resistencia actual haitiana de una sociedad civil contra las pandillas de cholas y las de políticos de corbata.

Su señalamiento del robo del dinero que Chávez otorgó a Haití para programas sociales por parte de la oligarquía política y su desdén por una política revolucionaria pacífica para instaurar la democracia en Haití, tenía un tono Open Society, que implicaba con mucha claridad la necesidad de una fuerza de intervención militar en Haití, no para acabar con los políticos y el grupito de familias acomodadas, sino contra ese pueblo armado, apandillado, ilegal que alguna razón de ser debe tener.
En realidad, el negro era yo, el haitiano del común era yo, el “pata en el suelo” era yo, el haitiano pueden verlo, era yo. Pueden verlo. Les invito a verlo: https://www.youtube.com/live/Nb4zF5Jtx_o.

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