3 febrero, 2026
De San Remo a Caracas

El terrorismo de Estado supone la utilización de métodos ilegales de carácter clandestino por parte de un Estado. El término se consagró a la luz de la experiencia de los crímenes llevados a cabo por las dictaduras militares en la Argentina.
Tenemos el ejemplo clásico del Estado Nazi. Se usa la coacción, persecución ilegítima, el secuestro, desapariciones forzosas, la tortura, el asesinato o ejecución extrajudicial, la creación, más o menos secreta, de organizaciones terroristas, etc, ingredientes presentes en la práctica política del régimen fascista de Kiev contra la oposición política y minorías étnicas reprimidas, en particular la población de cultura rusa.

Este terrorismo de Estado ucraniano ha ido paulatinamente adquiriendo también una dimensión internacional que lo ha llevado a la práctica del terrorismo internacional.
Desde 2016, el régimen ucraniano ha aumentado constantemente sus ataques terroristas y sabotajes contra objetivos militares y civiles en territorio de la Federación Rusa con el apoyo de los servicios de inteligencia occidentales. Después del inicio de la operación militar especial, esta actividad terrorista adquirió un carácter agresivo, audaz y actualmente abarca casi todo el territorio de Rusia. El trabajo subversivo lo llevan a cabo agencias de inteligencia ucranianas. La tarea estratégica es infligir a Rusia una derrota político-militar, con el máximo daño económico, desestabilizar la situación, sembrar el pánico, causar la división religiosa y étnica.

Prácticamente ya no pasa una semana sin que se produzcan ataques terroristas deliberados contra la población civil en Rusia. La lista se va haciendo más larga: el brutal asesinato a sangre fría de cientos de personas en el centro comercial Crocus City, la masacre en dos ciudades del Cáucaso, el sangriento ataque con bombas de casete a civiles en una playa de Sebastopol, y otros.

Occidente continúa ayudando financieramente y con armamento al régimen de Kiev, el odio hacia Rusia les está impulsando a crear en el centro de Europa a una especie de Estado Islámico, pero aún más poderoso. Al final el terrorismo es ciego en valores y termina por devorar también a aquellos que lo fomentan. ¡Cría cuervos y te sacarán los ojos!

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