20 marzo, 2026

Trujillo se desborda en fe para honrar a Nuestra Señora de la Paz

Trujillo se desborda en fe para honrar a Nuestra Señora de la Paz

Con el repique simultáneo de campanas en todas las iglesias de la diócesis, Trujillo inició este sábado la celebración de los 456 años de devoción y amor a Nuestra Señora de la Paz. La festividad, que une a locales y peregrinos, reafirmó una vez más el profundo arraigo de la fe mariana en la región.

La festividad comenzó en el parque La Trujillanidad del municipio capital, punto de partida de la primera procesión. La imagen de la Virgen, acompañada por la de San José Gregorio Hernández, recorrió las principales calles custodiada por organismos de seguridad y encabezada por el párroco de la Catedral, presbítero Pedro Terán, quien destacó el compromiso espiritual de los asistentes.

Durante el trayecto, las calles se llenaron de color con niñas vestidas en honor a la patrona, mientras las familias organizaron altares, oraciones y cantos al paso de la imagen.

Paz y servicio

Pasadas las 10 de la mañana, la congregación de cargadores de «capas azules» ingresó la imagen a la iglesia catedral para la solemne eucaristía presidida por el obispo diocesano, monseñor José Trinidad Fernández Angulo, acompañado del clero trujillano, seminaristas, diáconos y religiosas.  

En su homilía, monseñor exhortó a los creyentes a transformar la fe en acción. “La paz no es algo que se queda adormecido; es una paz que se hace servicio, entrega y bendición, al estilo de San José Gregorio Hernández. Todos estamos llamados a levantar la bandera de la paz, del amor y de la esperanza”, expresó el prelado, subrayando que valores como la fraternidad deben prevalecer en las comunidades.

Tras la misa y una segunda procesión por la Plaza Bolívar, las actividades continuaron durante la tarde con la adoración eucarística, la santa eucaristía y culminando con la tradicional procesión nocturna llena de gozo y fervor mariano.

Un vestido de gala para la virgen

Como es tradición, la feligresía ofrece un traje a Nuestra Señora de la Paz en agradecimiento, fidelidad, amor y devoción para que lo luzca durante su día central el 24 de enero.

Imarú Godoy, parte del grupo de fieles, explicó que el vestido de gala 2026 es una obra de arte confeccionada en raso blanco y bordada con cerca de 20.000 cuentas entre perlas de Mallorca, cristales de Swarovski, canutillos y mostacillas.

“El vestido es una obra de arte inspirada en la santidad y en la paz. En el bustier presenta un fleco elaborado artesanalmente que enmarca su figura como un homenaje a la madre de Dios que rememora su traslado desde Europa hacia Trujillo; la falda está confeccionada en una estructura muy fluida que le da amplio movimiento, decorada con tul escarchado, encaje y punta bordada”, explicó Godoy.

Además, indicó que el manto fue inspirado en el año de la santidad con los dos primeros santos venezolanos: San José Gregorio Hernández y Santa Carmen Rendiles, representados en un medallón con bordes de hilo plateado simbolizando la protección, realeza y divinidad.

De igual manera, el orfebre José Gregorio Gil engalanó el vestido con una camándula que reposa en el pecho como símbolo mariano, así como unos zarcillos en forma de rama de olivo invocando a María como la mediadora de todas las gracias.

El vestido con altos valores espirituales fue confeccionado por la modista trujillana María Pineda bajo el diseño de los devotos Mariela, Magdaly Parilli, Imarú Godoy, Ana, Luis Montilla y René Linares, quienes esperaron ocho años para presentar su ofrenda a la Virgen.

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