24 febrero, 2026

trabajó con John Wayne, fue padre de Lizzie McGuire y miembro de una famosa saga de actores

trabajó con John Wayne, fue padre de Lizzie McGuire y miembro de una famosa saga de actores

La familia de Robert Carradine ha anunciado el fallecimiento del actor a los 71 años, tras haberse quitado la vida. Carradine, conocido especialmente por su participación en Forajidos de leyendade Walter Hill (que protagonizó junto a sus hermanos Keith y David Carradine), La revancha de los novatos y la serie con Hilary Duff Lizzie McGuire, se ha enfrentado durante cerca de dos décadas a un diagnóstico de trastorno bipolar, una batalla que, finalmente, ha resultado insuperable. La noticia ha sido confirmada por su entorno más cercano a través de un comunicado.

En la declaración difundida por la familia, se expresa el profundo dolor que sienten ante la pérdida de quien definen como “padre, abuelo, tío y hermano”. Sus allegados subrayan que, pese a las dificultades, Carradine ha mantenido una actitud luminosa para quienes le rodeaban. “En un mundo que puede parecer tan oscuro, Bobby siempre fue una luz para todos a su alrededor. Nos sentimos devastados por la pérdida de esta hermosa alma y queremos destacar el valiente esfuerzo de Bobby durante sus casi veinte años de lucha contra el trastorno bipolar. Esperamos que su ejemplo sirva para romper el estigma asociado a la enfermedad mental. En estos momentos pedimos privacidad para poder afrontar un duelo tan inimaginable. Gracias por vuestra comprensión y apoyo”, recoge la nota familiar.

Carradine ha dejado una huella imborrable no solo como actor, sino también como miembro de una destacada saga artística. Nacido el 24 de marzo de 1954, era el hijo menor del intérprete John Carradine y hermano de los también actores David Carradine, Keith Carradine y del creativo de Disney Christopher Carradine.

Su debut cinematográfico se produjo en 1972 junto a John Wayne en The Cowboys, un papel al que accedió animado por su hermano David, quien le convenció asegurándole que “todo lo que podías ganar era mucho y no tenías nada que perder”. A partir de entonces, inició una carrera en la que ha conseguido labrar su propio nombre en la industria.

Su trayectoria incluye títulos destacados como El regreso, dirigida por Hal Ashby y premiada con el Óscar, donde compartió reparto con Jane Fonda y Jon Voight. Esta interpretación llevó a algunos observadores a pensar que podría ser incluso el integrante más talentoso de su familia. Poco después, participó en Malas calles de Martin Scorsese, consolidando su posición en el panorama cinematográfico.

Robert Carradine en una imagenRobert Carradine en una imagen de juventud

En 1980, Carradine acudió a Cannes con dos producciones: Uno Rojo, división de choque —dirigida por Samuel Fuller y coprotagonizada por Mark Hamill y Lee Marvin— y Forajidos de leyenda, de Walter Hill, donde formó tándem con sus hermanos David y Keith. Hill escogió a hermanos reales para dar vida a históricos forajidos, asignando a Robert, Keith y David los papeles de los hermanos Younger. A su lado, James y Stacy Keach encarnaron a Frank y Jesse James, Randy y Dennis Quaid a los hermanos Miller, y Christopher y Nicholas Guest a los Ford.

Entre las anécdotas familiares destaca la estrecha relación de los Carradine con los caballos y el entorno del rodaje. David Carradine, durante la filmación, se encariñó tanto con su caballo de escena, Z-Tan, que acabó comprándolo. El animal pasó posteriormente a vivir en la finca de Robert en Hollywood Hills. En ocasiones, quienes circulaban por Mulholland Drive en los años ochenta podían ver a la hija de Robert, la actriz Ever Carradine, montando a Z-Tan entre su casa y Runyon Canyon.

El papel que más proyección ha dado a Carradine es el de Lewis Skolnick, protagonista de La revancha de los novatos (1984), donde compartió reparto con Anthony Edwards. Esta comedia, que se ha convertido en un clásico de la cultura pop de los años ochenta, le otorgó una gran notoriedad y generó una de las sagas más emblemáticas de la época. Posteriormente, ha conseguido conectar con nuevas generaciones gracias a su intervención como padre en la serie Lizzie McGuire.

Carradine ha combinado su actividad interpretativa con una intensa pasión por la música —pese a carecer de formación académica ni saber leer partituras—, especialmente la guitarra, un instrumento que solía compartir con sus hermanos Keith y David. Los tres han actuado en numerosas ocasiones en el Sheridan Opera House de Telluride (Colorado), donde tanto Robert como Keith residían. Además de su faceta musical con familiares, Carradine acompañó en varias ocasiones a Peter Yarrow, a quien admiraba desde niño, y al músico folk Ramblin’ Jack Elliott. En la segunda mitad de los años ochenta, formó un grupo con Mare Winningham, The Waybacks, inspirado en las historias del “asiento trasero” en los trayectos familiares, una anécdota recurrente durante sus actuaciones.

Robert Carradine y una deRobert Carradine y una de sus grandes pasiones, la música

Otra de sus aficiones vitales ha sido el automovilismo, que se remonta a su infancia, cuando comenzó a competir en carreras de karts con once años. Durante los años ochenta y noventa, llegó a participar en competiciones de Gran Premio y fue piloto del equipo Lotus, junto a figuras como Paul Newman. Carradine manifestaba que, si había algo que realmente amaba, era pilotar coches, pues para él “ganar una carrera significaba que nadie era mejor que tú”.

La vida privada de Robert Carradine ha estado centrada en sus hijos. En 1974 nació Ever Carradine, fruto de su relación con Susan Snyder, a quien crió como padre soltero hasta 1990. Ese año inició una relación con Edith Mani, con quien tuvo dos hijos más, Marika e Ian. Muy querido por su entorno, su sobrina, la actriz Martha Plimpton, lo definía como el “tío favorito de todos”. Carradine ha valorado de forma especial ese papel y ha procurado estar presente siempre en la vida de sus sobrinas, sus parejas y sus hijos. También ha disfrutado ejerciendo como abuelo de los hijos de Ever, Chaplin y Sam, y de Jack, hijo de Marika.

Robert Carradine en los últimosRobert Carradine en los últimos tiempos

Sus familiares destacan que nunca dudaba en ayudar, era asiduo en partidos infantiles y concursos ecuestres, y siempre se ofrecía voluntario para cuidar de sus nietos. Además, era conocido por su carácter generoso, su afabilidad y su capacidad para entablar amistad con personas de cualquier procedencia. Quienes le conocieron resaltan que nunca guardaba rencores y que una de sus prioridades era acompañar a sus seres queridos al aeropuerto, un gesto que consideraba un privilegio.

El legado de Robert Carradine queda en manos de sus hijos, nietos, hermanos, sobrinas, sobrinos y de todas las personas que han disfrutado de su compañía. Su familia ha solicitado que se respete su privacidad en estos momentos.

por INFOBAE

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