20 marzo, 2026
Derrotamos el fascismo - Últimas Noticias

Edmundo González Urrutia tiene cara de yo no fui. Su físico y personalidad me recuerdan a Droopy, el perrito basset hound de las comiquitas infantiles, que con su fingida inocencia aparece donde nadie lo aguarda, para hacer de las suyas. Y también se parece a todos los personajes de Chespirito, desde el Chavo del Ocho y el Chapulín Colorado o, con más razón, al Chómpiras, sospechoso sempiterno de integrar el bajo mundo mexicano.

Quiero resaltar su capacidad para posar al lado de oscuros personajes de la política europea, mostrando el rostro de quien, júntese con quien se junte, pareciera incapaz de romper un plato. La semana pasada, González hizo una nueva aparición pública, al ser recibido por la primera ministra de la República Italiana, Giorgia Meloni. Las palabras intercambiadas por ambos fueron más de lo mismo.

Sin embargo, me parece más importante destacar lo que se pudo ver en la nota y en la foto oficial difundida por la Prensa del Palazzo Chigi, lo que no se dijo y lo que significa esa visita.

Edmundo González fue recibido solo como “líder” opositor. Y aunque ya por ahí vemos la ignorancia del Gobierno itálico acerca de la verdadera condición del personaje, pues es de todos sabidos que ese sustantivo adjetivo (¿líder? ) no le calza, no está demás reconocer la prudencia mostrada al no reconocerlo como presidente electo.

Debe destacarse que, según las imágenes mostradas, en la sala solo fueron exhibidas las banderas de Italia y de la Unión Europea. El pabellón nacional de Venezuela no adornó la reunión, lo que sí sucedió cuando este señor se vio en Madrid con el falangista y presidente de VOX, Santiago Abascal. En la información oficial de la cita Meloni-González tampoco se hizo referencia al proceso electoral del pasado 28 de julio, ni al Gobierno nacional, ni al venidero 10 de enero.

¿Qué se puede entender del acercamiento de González a la Meloni? Que el excandidato por mampuesto huye con velocidad vertiginosa (aunque usted no lo crea, pero es que así es Droopy) hacia la extrema derecha. La primera ministra italiana, militante neofascista y admiradora de Benito Mussolini desde su juventud, se opone al aborto, al matrimonio igualitario, a la familia monoparental, al impuesto al patrimonio, a la inmigración (acordó con Albania la creación de una especie de campo de concentración para deportados desde Italia), a la multiculturalidad…

Edmundo: dime con quién andas y te diré quién eres.

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