13 junio, 2024
De San Remo a Caracas

Pero todo esto puede ser, finalmente, una ilusión. Es preferible pensar eso a que se está cometiendo una gran injusticia.

Como saben, la definición de realidad es uno de los temas centrales de este espacio. Y también hemos repetido hasta el hartazgo qué es lo que pasa, aun cuando no nos guste.

Lamentablemente, las desgracias son una realidad que no podemos controlar, porque de ser así con solo pensarlo detendríamos la masacre que en este momento se está perpetrando contra el pueblo palestino en la franja de Gaza. Pero en realidad no podemos hacer mucho desde donde estamos. Tal vez pronunciarnos, condenar el crimen y seguir apostando a que la justicia contra el sionismo llegará algún día.

Ante tanta injusticia a veces es preferible imaginar que todo es parte de una simulación o un mal sueño. Porque no es posible que unos dementes sanguinarios le quiten el irrenunciable derecho a existir a todo un pueblo.

Desde el pasado 7 de octubre Israel ha lanzado más de 10.000 bombas contra una población indefensa. Se han violado principios éticos y hasta reglas no escritas de la guerra. Quitarle la alimentación, servicios básicos y comunicación a miles de habitantes que solo tuvieron la mala leche de nacer en ese territorio evidentemente es un crimen de guerra.

Bombardear un hospital con cientos de heridos que creyeron escapar de la muerte es el peor de todos.

Como dijimos anteriormente, no es mucho lo que podemos hacer en el caso de este horrendo crimen contra la humanidad. Solo podemos, por ahora, imaginar que la meteórica vida de los niños que mueren haya sido feliz en este espejismo material que llamamos vida.

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