12 julio, 2024

PILPERCA | ¡Entérate! Tipos de suelo: ¿Cuántos existen y cómo indicen en las construcciones?

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El suelo sobre el cual se construye es uno de los factores más importantes a tomar en cuenta antes de embarcarse en un proyecto de construcción. Puede determinar lo que es y no posible para una obra, o bien, servir para conocer los preparativos que tendrán que ser necesarios para condicionar el suelo de tal forma que la edificación resulte como se busca

DAT.- Uno de los aspectos más importantes y relevantes a la hora de levantar cualquier obra es el suelo donde se construirá. Y bien se podría decir que no hay una clasificación entre suelos malos y suelos buenos, pero sí que existen suelos que son más aptos que otros para la construcción.

Explican desde PILPERCA, empresa presidida por Claudio Antonio Ramírez Soto, que si bien se podría construir en cualquier tipo de terreno, no todos son igual de aptos. Es aquí donde es necesario más que nunca hacer un buen estudio geotécnico para determinar la cimentación más apropiada.

Ahora bien, ¿cuántos tipos de suelo hay? De manera general se pueden identificar dos grandes grupos: los suelos granulares y los suelos cohesivos. ¿Quieres saber más de ellos? Veamos…

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Suelos granulares

Son suelos compuestos por gravas y arenas que no tienen fuerza cohesiva. Algunos suelos granulares húmedos presentan una cohesión aparente. Este tipo de suelos no se pueden moldear cuando están húmedos y se desmoronan fácilmente cuando están secos. Además, son más firmes y amplifican menos las ondas sísmicas. También son suelos muy resistentes frente a las cargas que deben soportar.

  • Suelo arenoso: Los suelos arenosos están conformados por arenas medias y gruesas, teniendo una granulometría muy favorable para sustentar estructuras con cierta resistencia. Este es sumamente estable ante los cambios de la temperatura y humedad, siendo más estable que el arcilloso. Las cimentaciones en losa son bastante comunes en este tipo de suelos.
    También se caracterizan por contener un 70% de arena y un contenido de arcilla menor al 15%, y otros materiales que pueden encontrarse mezclados, son propenso a sufrir cambios en movimientos sísmicos y erosión del terreno. Estos terrenos se pueden encontrar cerca de las zonas costeras o lugares cercanos a ríos y quebradas.
  • Suelo pedregoso: Es un terreno con formaciones de piedra, estos suelos son impermeables por lo que evitan la circulación del agua. Es una buena base para soportar una cimentación, es un buen terreno para realizar proyectos multiniveles. Las excavaciones normalmente buscan encontrar este tipo de terreno para comenzar a armar las zapatas de la cimentación, si el tipo de terreno es muy superficial tal vez la excavación para cumplir con los diseños de la cimentación sea más difícil y por lo cual se necesite de maquinaria pesada para realizarla, lo que aumentaría los costos.
    Recordemos que el cálculo de la resistencia del terreno influye en nuestro cálculo general de cargas y éste también nos determinará los niveles de la construcción y dimensiones de la cimentación. Además, si no estamos seguros existen las pruebas de terreno que son realizadas por laboratorios especializados que tomando una muestra del terreno y calculando el volumen de tierra con unas medidas estándar, pueden calcular las cargas que pueden soportar el terreno. Se debe tener en cuenta el tipo de terreno, el proyecto en construcción y las vibraciones que pueden afectar la construcción (sismos, movimientos de terrenos o filtraciones).

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Suelos cohesivos

Este tipo de suelo se compone por las arcillas y limos, que son unas partículas pequeñísimas (tipo polvo) que pese a tener buena cohesión, sufren grandes cambios al contacto con el agua. Por esta razón, su resistencia depende de la humedad a la que estén expuestas. Por este motivo no son los mejores suelos para fundar los cimientos de una edificación.

  • Suelo arcilloso: Estos se hinchan ante la presencia de la humedad y se contraen en su ausencia. Estas variaciones representan un inconveniente para las cimentaciones desplantadas en este tipo de suelo, ya que, al expandirse, esta buscará separarse de la estructura, en estos casos, los constructores tienden a hacer cimentaciones más profundas, ya que a medida que el suelo es más profundo, mayor es la estabilidad.
    Además, se caracterizan por tener un color amarillento, con arcilla en un 45% y tiene una baja porosidad y de textura viscosa por lo cual no permite una buena compactación. Un ejemplo claro de lo que pasa con una construcción en suelo arcilloso es la torre de Pisa famosa en Italia por encontrarse inclinada fue reforzada en sus cimientos para evitar su hundimiento.
  • Suelo limoso: Estos son suelos de grano fino con escasa plasticidad, y se caracterizan por ser estériles, pedregosos y porque filtran el agua con gran facilidad. Este tipo de suelo posee una granulometría comprendida entre la arena fina y la arcilla. Al no ser un material cohesivo, presenta algunas dificultades durante las construcciones.
    Si se desea construir en este tipo de terreno se deben hacer excavaciones profundas para la cimentación, rellenar con una buena capa de roca y realizar cimentación con concreto ciclópeo para los muros. Por lo cual puede generar un costo adicional importante en la adecuación del terreno, no es un terreno que permita realizar edificaciones de múltiples niveles.

(Con información de PILPERCA)