18 junio, 2024
De San Remo a Caracas

Está corriendo por las redes un video en donde un grupo de policías y altos oficiales toman una calle en San Fernando de Apure para predicar la palabra de Jehová, del Señor, el Rey, dijeron varios nombres.

Es el primer video que yo veo, no en Venezuela, sino en el mundo entero, de policías uniformados y armados haciendo arengas a la evangelización. Creo que es la mayor expresión de la contradicción que tiene la gente. Me parece que hay una ley que prohíbe a policías uniformados, en horario de labores que deberían estar agarrando malandros, que en Apure hay bastante, por cierto, hayan tomado la calle de una ciudad para cantar Aleluya, alabado sea el Señor, con pistola al cinto y micrófono en mano, por lo que, si en ese momento pasa un malandro corriendo por allí, le dan un tiro en el nombre del Señor. Cinco oficiales de la policía vimos hablar, llamar al Señor y gritar aleluya. El video muestra que no había mucha gente. Tal vez, por ese rechazo natural que tiene el pueblo llano en contra de la policía, y de no saber si estos son los policías que se enfrentarán a los malandros en defensa de los ciudadanos.

El Poder Joven, que fue una de las tantas expresiones antisistema en medio de la Guerra Fría y contra la guerra de Vietnam, cuando el movimiento hippie hacía muchas cosas geniales, tenía una oración que rezaba: “Dios te salve gallina / llena eres de pluma / si te agarra el caldero/ te deja sin ninguna”.

Enrique Dussel, el genial filósofo argentino-mexicano, fallecido recientemente, tiene toda una disertación sobre la evangelización en América Latina, y habla de la capacidad de los catequizadores para convencer a palo limpio a los aborígenes para que se convirtieran al cristianismo. Este fue de hecho, uno de los componentes que muchos años después, el filósofo argelino Louis Althusser denominó los Aparatos Ideológicos del Estado. Marx denominó la religión, opio de los pueblos, porque efectivamente conduce a la irracionalidad, a la ausencia de reflexión y convierte a las personas en ciegos seguidores de lo que dice su pastor, que es todo, menos un verdadero cristiano, que enseña todo, menos la fe, y que tiene la desfachatez de decirte que, si no puedes dar el diezmo, entonces no puedes ir a la iglesia a escuchar el sermón. Tienen una ostentosidad que aspavienta y justifican su riqueza, echándole ese carro a Dios, porque Él quiso que fueran rico. Tal como según los sionistas dice que la Torá es para acabar con los palestinos.

Sigo creyendo que Marx tenía razón.

Ver fuente