18 abril, 2024
Miranda en Kiev - Últimas Noticias

Entre el 7 de febrero y el 1 de mayo de 1787 el futuro generalísimo está en Ucrania, concretamente en Kiev. Para su hospedaje fue reservada por orden de Potemkin, gran político y amante (uno de ellos) de Catalina la grande. una habitación en la hospedería de Laura. Hay un sabor de crónica de viaje en las páginas del diálogo mirandino dedicadas a esta etapa. Lo llevaban a Rusia grandes proyectos mundiales, venía representando a la masonería yorkina pero nos habla de que tiene la oportunidad de incluir en su lista de amigos y conocidos a viejos jefes militares, diplomáticos, cortesanos, damas enjoyadas, protectores de musas y celosos defensores de la ilustración. También le interesan ricos comerciantes.

La noche del 7 de febrero, Potiomkin, comunica a Miranda de que ya le ha informado acerca de su presencia a su Majestad. Durante una cena, el joven caraqueño conoce al los acompañantes más íntimos de Catalina II. Entre las personalidades que le presentan figuran: el conde Aleksandr Bezborodko, jefe del Departamento de Política Exterior; el conde Iván Chernyshov, vicepresidente del Almirantazgo; el feldmariscal general Piotr Rumiántsev-Zadunaiski, gobernador de Malorossia, y el gran chambelán Iván Shuválov, entre otras figuras peraltadas.

El 14 de febrero, el forastero, tiene el honor de conocer en persona a la soberana, quien dirigiéndose a él, le pregunta sobre la temperatura promedio en su patria cuando en Rusia imperaba el invierno. Después le invitan a almorzar junto a su majestad, quien en señal de atención, en dos ocasiones le ofreció platos deliciosos. A partir de este agasajo y los sucesivos que se dan en medio de cenas y reuniones sociales se evidencia que el americano del sur es aceptado en Kiev. Miranda, valiéndose de la protección del omnipotente Potiomkin, procede a insertarse orgánicamente en aquel ambiente aristocrático.

Tiene largas y frecuentes conversaciones con el feldmariscal Rumiántsev, quien comparte con él sus recuerdos sobre las campañas en las que participó y que le aportan valiosísima información castrense. Pero ¿Qué conspira? Represena el más grande negocio del mundo pero de eso nos informa.

En una breve visita en  Kanev el 26 de marzo, Miranda, conoce al rey de Polonia Estanislao II. Durante dos horas, conversa con el rey sobre España, Hispanoamérica y las conmociones que allí tenían lugar. Al día siguiente, platica prolongadamente con Estanislao Augusto Poniatóvskiy acerca de los asuntos americanos, en particular, de George Washington. Siempre acendrando su estatura de estadista que aspira a gobernar una parte enorme del mundom estudia la ciudad, escribe:

“La altura sobre que está colocada la nueva ciudad y fortaleza sobre la ribera norte del Dnieper, las cúpulas doradas de las iglesias, que por lo general tienen cinco, los campanarios, etc., dan un aire hermoso y agrupan sumamente bien con el resto de los demás edificios colaterales”.

De su conversación con el médico de la corte nos oonforma:

“Después de comer se pusieron a jugar al «hombre» y yo tuve ocasión de hablar un poco con el primer médico de la Corte, el señor Rogerson, que recaló por allí y me parece hombre instruido. Es escocés de nación y educación”.

De su conversación con el Conde Potocki, apunta;

“A cenar en casa de Narischkin, donde hablé mucho con el Conde Potocki, que se juzga el más hábil de los poloneses que están aquí”.

Y viene lo grande, conoce a Catalina la grande:

 “…entró la Emperatriz a quien fui presentado por el Príncipe de Bezborodko, «Maitre de la Cour», y besé la mano de Su Majestad, que con sumo agrado la sacó de su manguito y me la presentó de paso…”

La fama ha dicho que tuvo coito con la soberana, lo cual va con su bien ganada fama de amante de gran éxito y con la condición hipersexual de ella, cuya obsesión se ilustra en Wikipedia con fotografías de unas mesitas de sus habitaciones  cuyas patas son falos de 30 centímetros de largo, de madera, por supuesto.

De la catedral de Santa S ofía escribe:

 “…que es una de las más antiguas y mejores iglesias de esta ciudad. En la cúpula y sobre el coro tienen varias obras en mosaico bastante antiguo…”

Una historia de siglos se condensa en el barroco edificio blanco con cúpulas verdes.Aquí se conserva la colección más amplia de mosaicos y frescos originales de todo el mundo.

Miranda es visitado por el conde Felipe de Segur;

“Tuve visita del Conde de Ségur en mi cuarto, solos, esta mañana y me parece hombre de juicio; me manifiesta amistad mucha y yo no creo nada”.

De Estanislao I Augusto Poniatowsky, rey de Polonia escribió su vivencia así:

“Su Majestad salió una media hora después y dirigiéndose a mí me dijo, sin que nadie me presentase, que se alegraba infinito de conocerme…” 

A.V. Bratislava mostró sus diamantes a Miranda y le arrancó las cónsonas admirativas frases;

“Madame Branitzka me enseñó sus diamantes, que sonuna colección de gusto y riquísima a la verdad. Valor al ojo de 150.000 rublos al menos”.

La emperatriz había propuesto a Miranda integrarse a la Compañía rusa de América, que controlaba y explotaba la región de Alaska con vocación de extenderse sobre México, lo que haría en 1821 hasta Bodega provocando alarma norteamericana y amenazas. Él había desdeñado la oferta, Apenas comenzaba la visita del caballero suramericano.



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