13 junio, 2024
De San Remo a Caracas

Entre 2015 y 2022 la economía venezolana sufrió una pérdida que se calcula entre los 642 mil millones de dólares del producto interno bruto por concepto de las diferentes variables que originaron las sanciones, una cifra inimaginable que se sumó a un conjunto de saboteos continuos de la vida productiva del país.

La cifra es tan categórica que supera con creces el producto interno bruto de toda Suramérica calculado en 606 millones de dólares aproximadamente.

Esa escatológica cantidad de dinero perdido nos muestra el rostro más violento de la estrategia de las sanciones, 930 medidas que tuvieron el efecto de una especie de bombardeo con misiles de precisión a Pdvsa y otras ramas de la economía.

Esta estocada económica, que redujo en las mismas proporciones el ingreso de divisas a Venezuela, dejó a merced del llamado dólar paralelo todas las operaciones de intercambio comercial, lo que produjo una caída libre del bolívar. La devaluación alcanzó niveles sobrenaturales, tres reconversiones monetarias intentaron detener la debacle, se eliminaron por lo menos 14 ceros y la pérdida de valor ante el dólar superó la cifra de 3,1 billón por ciento.

La devaluación hizo estragos y desencadenó la hiperinflación que también sumó cifras mil millonarias entre 2013 y 2019. Fue una crisis de dimensiones sobrenatulares que sólo puede explicarse a través de una economía de guerra creada desde los centros de poder financiero del mundo. Sólo en el año 2019 la inflación anual ascendió a 344.000%.

Recientemente, el presidente explicó que Venezuela pasó de 57 mil millones de dólares de entrada de recursos petroleros en un año a 700 millones de dólares al año siguiente, es decir, perdió el “99% de los ingresos debido a las acciones que desabastecieron el mercado interno en 80%”.

Varios grupos políticos provenientes de sectores muy acomodados actuaron con saña, hicieron el lobby en los Estados Unidos para pedir esas sanciones dándole la “legitimidad” a tales medidas.

Normalizaron la destrucción de la economía y el sufrimiento de la gente como el centro de su campaña por asaltar el poder político, hoy salen a las calles impunemente a pedir el voto, culpando al chavismo de todos los males planificados y ejecutados sin escrúpulos, así de cínica es la democracia de la derecha.

Especialista en opinión pública.

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