19 julio, 2024

La Batalla Naval del Lago de Maracaibo tiene su monumento Bicentenario

La Batalla Naval del Lago de Maracaibo tiene su monumento Bicentenario

Hace 20 años, la hoy Capitana de Fragata Jenny Coromoto Jiménez, directora de infraestructura del Cuerpo de Ingenieros de la Armada, recibía su título tras haber cumplido exitosamente su plan de estudios en la antigua Escuela Naval de Venezuela conocida como Cufoen, en aquellos días jamás pensó, que le sería encargado el diseño de una obra que la posteridad admirará por su histórico y sentido significado.

En efecto y como son las cosas del destino, su promoción fue bautizada como Batalla Naval del Lago de Maracaibo.

“Es un orgullo porque cumplo 20 años de servicio y mi promoción se llama de igual manera: Batalla Naval del Lago de Maracaibo”, dice con entusiasmo tras la línea telefónica. “Diseñar y crear una obra que quedará para la historia –agrega- y que además conmemora un evento histórico, una batalla de la cual salimos victoriosos, es un sueño hecho realidad”.

Caraqueña desde enero del 1976, Jiménez recibió las órdenes de sus superiores y cuatro meses después, las artísticas velas del monumento, recibían la misma brisa vespertina que infló las velas patriotas hace doscientos años, desarmando por completo la escuadra realista en aquel 24 de julio de 1823.

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La técnica al detalle

La oficial toma la palabra: “Se tomaron consideraciones técnicas, siguiendo las exigencias de las normas Covenin y recomendaciones correspondientes a la higiene y seguridad dentro de los espacios abiertos para el disfrute al público en un área de 6 mil 500 metros cuadrados, en el parque la Vereda del Lago.”

Atentas a las exigencias del comando superior, la arquitecta y directora de infraestructura Capitana de Fragata Jenny Jiménez, el jefe de proyectos del cuerpo de ingenieros de la Armada Bolivariana, teniente de Fragata Ángel Martínez Belisario, supervisaron la construcción de los elementos para el uso e interacción histórica de los visitantes, quienes al llegar, se encontrarán con los hechos, se van relatando en su recorrido y ante sus propios ojos, como si de magia arquitectónica se tratara.

“Para las estructuras –relata Jiménez- se emplearon técnicas de concreto armado y estructuras metálicas. Los extremos norte y sur, tienen elementos cuyos acabados son de piedra natural trabajada, de obra limpia y superestructuras con perfiles tubulares y metálicos”.

Como si de hormigas se tratara

La laboriosidad de estos insectos se equipara al trabajo que los hombres y mujeres que pusieron manos a las obras, que una vez recibida la orden, “para el acabado de piso, se dispusieron adoquines en 4 mil 600 metros cuadrados y por las condiciones climáticas de la zona, la grama artificial fue dispuesta en 520 metros cuadrados” refirió la oficial de la armada venezolana.

En un área de poco más de 700 metros cuadrados, se representa la batalla en sí misma. El cinetismo se va percibiendo en la intención del autora, cuando se utilizaron mosaicos que simulan la superficie de un lago patriótico y bicentenario. “Se  construyó una caminería de casi tres grados de inclinación, para el acceso de personas con discapacidad motora; conectando los espacios para facilitar la interacción del espectador”.

“Se diseñaron tres barcos para el área sur que representan la escuadra patriota y tres barcos para el área norte , que representan la escuadra realista. Cada una de ellas, tienen alturas de diez, ocho y seis metros respectivamente”, refiere la oficial y la imaginamos elevando los brazos al cielo, tocando la punta de los mástiles que imaginó.

El perfil de las naves, en esta obra de arte estructural es metálico y tubular.

“Se ubicaron dos estructuras; una de ellas representa la capitulación con el posicionamiento de mi general Simón Bolívar y un mástil naval de más de 12 metros de altura que servirá para la izada de la bandera de Venezuela, haciendo firme al sello de nuestra independencia”, dijo con sincero entusiasmo.

Honor Bicentenario

En la obra participaron treinta y cinco personas pertenecientes al componente y tres empresas civiles de la capital zuliana. Para la Capitana de Fragata y arquitecto, es un sueño hecho realidad y según sus propias palabras “es de suma importancia, inmensa diría yo, porque logramos cristalizar un proyecto inspirado en el mar, con una combinación entre lo moderno y lo histórico y que logra la interacción perfecta entre el visitante y la historia. Eso es reconfortante”. Historia, arte e ingeniería van de la mano en una obra que le muestra a la posteridad, lo que hicieron unos hombres y mujeres hace doscientos años, en las aguas del Lago de Maracaibo.

Interacción entre el espectador y la historia, una “Plaza de Los Ilustres” que rinde honores a los próceres: Almirante José Prudencio Padilla; Capitán de navío Renato Beluche; Gral. Manuel Manrique; TN Pedro Lucas Urribarrí Prieto y al general Lino de Clemente; un muro en relieve de cuatro cordones de la Batalla Naval del Lago, donde habrá una ilustración del combate; un lago de héroes y la Rosa de Los Vientos enmarcan una obra diseñada para reunir a la familia venezolana, en torno a un espacio que por los cuatro vientos grita Libertad e Independencia.

O como nos dijera la Capitana de Fragata Jenny Jiménez ya en la despedida, “es una obra arquitectónica combinada con elementos urbanos e históricos, poniendo en alto a mi país y el amor que siento por mi Armada Venezolana”.

El monumento se construyó sobre una extensión de 6 mil metros cuadrados en la Vereda del Lago.



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