14 junio, 2024
La ayahuasca no es para tomarla a la ligera

Ayahuasca es una palabra quechua donde “aya” significa “espíritu” y “huasca” se traduce como “soga o liana”. Esa es la denominación que le dan las comunidades indígenas del Perú a esta medicina de origen andino-amazónico. Y que, además, es utilizada por cientos de pueblos indígenas en países como Venezuela, Colombia, Brasil, Ecuador, Perú y Bolivia.

Esta preparación está compuesta por dos plantas: Banisteriopsis caapi (yagube, yagé o ayahuasca) y la Psychotria viridis, también llamada jaiña, y representa el centro de la cosmovisión de estas culturas y se utiliza en rituales chamánicos para su preparación y consumo.

Carlos Chacón, experto en medicina tradicional, explicó a Últimas Noticias que ayahuasca y yagé son quizás las dos formas más populares en la que se conoce esta bebida, aunque tiene otras denominaciones, como daime o natem.

El politólogo internacionalista y experto en el uso sacramental de la ayahuasca Charles Giussepi señaló que el brebaje ha tenido presencia constante a lo largo de los siglos en la Amazonía brasileña. Es utilizada tanto por pueblos indígenas, como los seringueiros que extraían caucho en el norte de Brasil y los habitantes de Belén do Pará.

Contenido

Beneficios

Chacón explicó que esta planta permite encontrar espacios de meditación e introspección. Además, brinda una experiencia catártica y liberadora.

Acotó que el uso de la ayahuasca se ha centrado en el tratamiento de las adicciones, la depresión y la ansiedad, y como auxiliar para diferentes patologías y rehabilitaciones.

También tiene relación con la fortaleza y la longevidad, por lo que muchos de los que la usan con frecuencia pueden llegar a superar los 90 y 100 años. Caso ejemplar es el del taita Querubín Queta Alvarado, quien el pasado 4 de febrero murió a los 110 años y es considerado una de las más importantes autoridades y expresiones del yagé en Colombia.

En la Universidad Complutense de Madrid , España, se ejecutaron investigaciones sobre la posibilidad de que este brebaje sea capaz de regenerar las células madres y, en consecuencia, las neuronas, logrando que pacientes con Alzheimer o Párkinson, superen la enfermedad.

El estudio fue publicado en 2020 y los resultados avalaron que la ayahuasca es capaz de formar neuronas en el hipocampo –una parte del cerebro que es en gran parte responsable de la memoria y el aprendizaje– y otras células neurales como astrocitos y oligodendrocitos. Asimismo, reveló que esto es posible gracias a la sustancia que promueve los efectos alucinógenos en este brebaje: la dimetiltriptamina, conocida como DMT.

En una publicación en 2023 de Progress in Neuro-Psychopharmacology and Biological Psychiatry indican que investigadores de universidades canadienses y brasileñas realizaron 32 estudios sobre la ayahuasca y sus efectos en parámetros toxicológicos, conductuales y neurobiológicos en roedores, primates y peces cebra.

Concluyeron que esta bebida es segura en dosis ceremoniales, pero tóxica en dosis altas. También encontraron un efecto antidepresivo, así como un potencial remedio para reducir las derivaciones de recompensa del etanol y las anfetaminas. En ese sentido, destacaron su uso terapéutico para la depresión y el trastorno por uso de sustancias.

Riesgos

La bebida es una sustancia fuerte que debe tomarse en un ambiente controlado. Por lo tanto, Chacón recomienda que debe ser recibida directamente de médicos tradicionales o personas que hayan tenido una suficiente preparación y compromiso con los maestros indígenas.

Añadió que su consumo en ambientes no adecuados representa riesgos para la salud mental. Debe ser suministrada por médicos tradicionales o personas que hayan tenido la suficiente preparación y años de experiencia, así como compromiso con los maestros indígenas, al igual que cualquier profesión de la salud. La mezcla de ciertas drogas sintéticas a partir de la ayahuasca puede ser letal.

Pese a que los indígenas han arrojado resultados favorables sobre el uso de esta droga natural, algunas investigaciones científicas han revelado los efectos adversos del consumo de ayahuasca. Tal es el caso de un estudio publicado en 2022, en la revista PLOS Global Public Health por Daniel Perkins y sus colegas de la Universidad de Melbourne, Australia.

En este artículo, los autores expusieron que la ayahuasca tiene efectos adversos agudos físicos en las personas como vómitos, incluso aunque estén acostumbrados a ella, y otros asociados a la edad. Expusieron que el 2,3% de los usuarios evaluados recurrió a la atención médica posterior al uso de la ayahuasca y otro 55,9% experimentó efectos en la salud mental. En ese sentido, los especialistas llegaron a la conclusión de que no debe subestimarse este brebaje.

En su trabajo Psicosis inducida por ayahuasca: reporte de un caso, Diego Neyra-Ontaneda, médico psiquiatra y docente de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Nacional de Piura, Perú, dio detalles sobre el caso de un varón de 40 años que, tras consumir ayahuasca en un ritual en la Amazonía peruana, siguió un curso psicótico que se resolvió favorablemente con tratamiento específico. En el informe de ocho páginas, el especialista precisó que aun cuando estos episodios son infrecuentes, pueden llegar a ser muy severos y asociarse a conductas violentas.

Comercialización

Los promotores de la ayahuasca esperan que la compraventa se mantenga dentro de un margen de legalidad y sanidad, para que sea una práctica que nutra y sume a la sociedad.
Además de la venta de artesanías y gastronomía, afirman que la ayahuasca ha traído beneficios económicos a los pueblos originarios a través del turismo. Igualmente, ha sido una puerta para dar a conocer a comunidades indígenas desplazadas debido a conflictos en la Amazonía entre cuerpos irregulares, paramilitares y narcotráfico.

El politólogo Giussepi refirió que esta medicina ha sido utilizada en una multiplicidad de formas y contextos. De manera que no existe una frontera clara entre las antiguas prácticas espiritualistas y ritualistas y las prácticas contemporáneas terapéuticas.

La bebida ha sido utilizada con propósitos curativos y transformadores a lo largo de la historia y su uso en nuevos contextos está siendo popularizado en la actualidad.

Religión

Giussepi afirmó que esta bebida se ha popularizado en los últimos 100 años en la cuenca amazónica, mezclándose con influencias religiosas diversas.

En Brasil, por ejemplo, existe una iglesia ecléctica llamada el Santo Daime que tiene miles de seguidores y que incorpora a la ayahuasca en sus rituales, junto con elementos del catolicismo blanco europeo y la religión umbanda. Esta iglesia se ha difundido ampliamente, superando en popularidad a los grupos indígenas.

También manifestó que la ayahuasca experimentó una amplia mixtura con diversas corrientes religiosas a lo largo de la historia colonial en el nordeste brasileño, incluyendo el chamanismo indoamazónico.

Legalidad

El experto precisó que es compleja su legalidad. Ejemplo de ello es que en países como Francia, España, Portugal y Holanda la ayahuasca es ilegal. Existen iglesias del Santo Daime, autorizadas por el gobierno en estos países, para usarla.

Enfatizó que la ayahuasca no puede ser traficada como una sustancia común, y que su uso con fines religiosos, espirituales y transformadores está permitido en muchos lugares.

En Suramérica es parte integral de algunas zonas. El 24 de junio de 2008 el ritual de la ayahuasca fue declarado patrimonio cultural por el Gobierno de Perú por su importancia en el país. Solo es legal como parte de la ceremonia.

Acotó que en Brasil se autorizó en los 60, cuando el gobierno comisionó una investigación y permitió los rituales en el territorio.

Resaltó el uso milenario del brebaje, más allá de la percepción que se tiene de este en la actualidad. En consecuencia, en las regiones donde se practica la ayahuasca de forma ancestral, las autoridades reconocen de forma legal su uso en rituales.

En Venezuela, la doctora Noly Fernández, coordinadora por el estado Zulia, de la Universidad de las Ciencias de la Salud y fundadora del programa Salud Intercultural del Ministerio de Salud, acotó que en el país no existe legislaciones sobre la medicina tradicional.

En ese sentido, afirmó que no se ha trabajado a nivel médico con la bebida ancestral procedente de países amazónicos. Sin embargo, indicó que el uso de la ayahuasca se limita a las ceremonias indígenas para curar enfermedades espirituales, ya que son los chamanes y líderes de las comunidades de pueblos originarios quienes saben las dosis adecuadas y cómo suministrarla a las personas.

¿Cómo usarla y prepararla?

  • Usos. Carlos Chacón dijo que la ayahuasca es una medicina purgante que limpia el cuerpo a través de náuseas, vómitos y evacuaciones. Los médicos tradicionales y curanderos nativos utilizan su conexión con la naturaleza para brindar beneficios mágico-religiosos mediante cantos, limpiezas con plantas y elementos naturales durante los rituales de sanación. Los guías consumen la planta para curar enfermedades, obtener visiones del futuro y resolver situaciones en sus territorios, compartiendo sanaciones en ceremonias que se extienden toda la noche.
  • Preparación. En cuanto al proceso para elaborar y consumir la ayahuasca en las ceremonias, Chacón precisó que se trata de la decocción de las plantas durante horas o incluso días. Dependiendo de la tradición de cada etnia, variarán la concentración, espesor y color del brebaje. Los maestros encargados de la preparación realizan este proceso con cuidado y en lugares apartados.
  • Experiencias. Algunos actores de Hollywood como Megan Fox, Olivia Newton-John, Lindsay Lohan y Miley Cyrus, así como los deportistas Deontay Wilder, Mike Tyson y Lamar Odom, y los cantantes Sebastián Yatra, Pedro Capó, han tomado este brebaje ancestral.

Una noche en Galipán

Tras un diagnóstico médico decidí tomar la ayahuasca. Supe de un lugar en Galipán donde se organizan rituales con la guía de taitas conocedores de la planta. Para poder participar tuve que firmar una declaración de responsabilidad con 39 normas que debía acatar para ser aceptado.

Llegué a la posada ya de noche, formaba parte de un grupo de 25 personas que fuimos recibidas en un salón grande con amplios ventanales hacia la montaña. Allí, cada quien instaló su colchoneta o saco de dormir en el piso de madera y nos dispusimos a participar en el ritual. Tras una breve charla del taita sobre la ayahuasca y sus propiedades, nos pusimos en fila para consumir un brebaje oscuro y muy amargo.

Volvimos a nuestros lugares, se apagaron las luces y comenzó la música: voces, guitarras y percusión nos acompañarían toda la noche con suaves y poéticas melodías.

Unos 20 minutos después comencé a sentir los efectos de la planta. Lo primero fue vomitar y evacuar extensamente, para ello sirvió el monte y una hilera de retretes dispuesta para ese fin. Luego me acosté en la colchoneta hasta que vino a mí en oleadas una sensación de relajación y de enlentecimiento del diálogo interno. Todas mis preocupaciones y pensamientos habituales se presentaban ante mí en desfile como cosas externas, ajenas a un ente superior que las analizaba, que era yo mismo. Las emociones brotaron, risa y llanto se entremezclaban cuando miraba el desfile de mis preocupaciones y las trampas mentales en las cuales suelo caer.

Eso era con los ojos abiertos, si los cerraba aparecía una pantalla fabulosa con imágenes inconcebibles llenas de colorido y contraste. Morado con amarillo, verde con azul. Extasiado, casi eufórico, contemplaba las imágenes y pensaba que si pudiera dibujarlas me convertiría en un pintor famoso. En esas visiones, creí reconocer signos alusivos a mi mal, algunas claves que todavía no interpreto.

En un momento, en plena madrugada decidí salir del salón para contemplar las estrellas y ver la noche del Waraira Repano en tal estado de conciencia acrecentada. Había grupos junto a fogatas, otros habían sacado las colchonetas y yacían bajo el cielo. La vista del picacho de Galipán me pareció ominosa, me dio miedo ese cerro picudo presidiendo la escena.

Volví a mi lugar en el salón, trataba de dormir, me concentré en la música y me dejé llevar por ese dulce sonido hasta que me quedé dormido, ya cerca del amanecer.

Al día siguiente, ya en Caracas, el estado de conciencia acrecentada persistía levemente y así duró unos dos o tres días más.

La ceremonia tiene una duración de cuatro a seis horas y los participantes son dirigidos por un chamán.

Ver fuente