21 julio, 2024
Esclava no soy de nadie

En el marco de esta revolución que iniciamos hace más de 20 años, uno de los principales desafíos que nos ha correspondido enfrentar es descolonizar la mente y hacer valer nuestra voz hablándole de “tú a tú” a quienes siempre se han creído superiores y con potestad para darnos órdenes y, peor aún, esperar que las cumplamos. Esa prepotencia tan característica de la derecha y del imperialismo, se manifestó en días pasados cuando el Parlamento Europeo emitió una resolución condenando la inhabilitación política de María Machado y otros dirigentes en nuestro país y no conformes con ello se animan a instar la convocatoria de elecciones “libres” y cuestionar la institucionalidad venezolana. ¿ En serio creen tener potestad para ello?

Las oposiciones venezolanas se niegan a aceptar que nuestra sociedad ha cambiado, lo notamos desde hace años en sus discursos, en su práctica y en las aventuras que permanentemente les han llevado al fracaso. Sin embargo es aún más risible que el Parlamento Europeo desconozca que por estos lares iniciamos la abolición de la esclavitud en el año 1816 con el Libertador Bolívar y su primera proclama en Carúpano, la segunda en Ocumare de la Costa donde dijo “esta porción desgraciada de nuestros hermanos que han gemido bajo las miserias de la esclavitud, ya es libre. La naturaleza, la justicia y la política piden la emancipación de los esclavos: de aquí en adelante sólo habrá en Venezuela una clase de hombres, todos serán ciudadanos” y así se continuó la lucha política hasta convertirla en ley en 1854. ¿Qué les hace pensar que volvimos a aquellos tiempos de sumisión y esclavitud? Quizás la acción de algunos “compatriotas” que han decidido someterse de manera voluntaria a su mandato, pensando que así recobrarán el poder antes detentado y por ello todas y todos nos someteremos a sus designios; lejos estamos de esa pesadilla, en Venezuela el 54% de la población se autorreconoce afrodescendiente según el último censo realizado por el INE y en nuestra Carta Magna quedó prohibida la esclavitud de manera expresa en el artículo 54.

Entonces señores, no se equivoquen pues además de alzar la cara y la voz en las últimas dos décadas también hemos escrito nuevas y hermosas páginas de la geopolítica internacional, lejos de las declaraciones altisonantes, bravuconadas mantuanas o aventuras golpistas y a pulso, con estrategia firme y política real avanzamos en la construcción de la multipolaridad y en el reconocimiento de nuestra autodeterminación y soberanía. Como dijo el Presidente recientemente “con modo todo se puede” y por acá añadimos que más nunca seremos esclavas o esclavos de nadie, la sangre y el esfuerzo de nuestras ancestras y ancestros guía nuestro accionar cotidiano.

¡Venceremos!



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