21 febrero, 2024

«Empezó a estrangularme, no lo vi venir». Carlos Vermut, acusado por tres mujeres de violencia sexual

"Empezó a estrangularme, no lo vi venir". Carlos Vermut, acusado por tres mujeres de violencia sexual


Año 2018. Julián López presenta los Premios Feroz y lanza un mensaje que poco sabíamos que seis años después resonaría como actual. «Somos el secreto mejor guardado del cine español. Bueno, ese y el nombre de nuestros acosadores sexuales«. Y es que en 2024, El País ha destapado que Carlos Vermut, director de ‘Mantícora’ o ‘Magical girl’, ha practicado violencia sexual no consentida al menos con tres mujeres de la industria del cine.

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Empezó a estrangularme

La primera de las acusaciones es la de una mujer que hace diez años trabajaba como falsa autónoma en una productora. Después de conocerle en el Picnic (dónde si no), un pub muy conocido de Malasaña, acabó yendo a casa con él tras un tonteo. Se besaron en la puerta del portal, pero al subir arriba la cosa fue muy diferente. «Se tiró encima de mí, empezó a estrangularme. No lo vi venir. Yo empecé a darle patadas. Estaba muy asustada», afirma. Además, resalta que le pidió que se pusiera un preservativo sin éxito.

Para refrendar esta acusación hay WhatsApps de poco después del acto donde le cuenta a una amiga que «hasta me pegó dos tortazos porque no se la quería chupar» y afirma que el director quería forzarla. Incluso tuvo heridas genitales al día siguiente y lo habló con una compañera del mundo cinematográfico, pero no quiso ir al hospital ni denunciar por miedo a quedarse sin trabajo en la industria en el futuro.

Volvió a encontrarse y acostarse con él de manera esporádica durante un tiempo después, alegando que «siempre hubo forcejeos y violencia en el sexo. Él solo se excitaba así. Y yo, estúpidamente, llegué a creer que eso era salvaje, que estaba bien«. Por su parte, Vermut se defiende afirando que “He estrangulado a personas, sí, pero de manera consentida. No lo estoy negando” y que He hecho el amor sin preservativo. Algunas veces no lo he usado; otras veces, sí. Me dicen que me lo ponga y lo hago». Decenas de personas eran conscientes del relato de la chica, que esperaron que fuera ella la que pusiera la denuncia en lugar de contarlo públicamente.

Vermut 1

Me metió la mano entre las tetas

El segundo caso es el de una estudiante de cine de 21 años con el sueño de ser guionista a la que el director quería, aparentemente, ayudar a meterse en el cine «de la manera que fuera». Tras dar paseos por Madrid y darle un mal feedback del guion de ‘Quién te cantará’ («No le terminó de encantar. Se puso más borde”, dice), él le propuso ir a su casa a analizar ‘Diamond Flash’ y ella aceptó, como había hecho otras veces con compañeros y profesores sin que hubiera sexo de por medio.

Al terminar la película, Vermut se lanzó sobre ella y, concretamente, sobre sus pechos. “Llevaba una camiseta que tiene un cordoncito [se señala los hombros], la recuerdo porque me ha costado mucho volvérmela a poner y porque llevaba un sujetador palabra de honor para que no se vieran los tirantes. Él me metió la mano entre las tetas y el sujetador, y tiró, rompiendo el enganche de la espalda. Ella se quedó totalmente quieta, sin saber qué hacer.

Carlos

La reacción de Vermut fue ir a la cama, abrir el portátil y hablar con otra chica para quedar. Se fue a su casa llorando intentando que no se le cayera el sujetador por el camino. La defensa de Vermut, por su parte, es la siguiente.

Jamás le he arrancado una prenda a nadie para tener relaciones sexuales. Imagínate que he subido con una persona a mi casa y estamos en la cama o en el sofá hablando. Doy por hecho que tiene una intención sexual. A lo mejor me acerco a ella, le puedo tocar los pechos, y si esa persona me dice que me aparte, no hago nada más. Es que depende del contexto.

Hasta el punto de darme arcadas

La tercera relación continuó desde 2019 hasta 2022 y la chica, de 26 años entonces, afirma que tenían «una violencia» no consentida. Ella acabó trabajando para él y afirma que nunca habló con él sobre los términos de sus relaciones. El siguiente párrafo es bastante gráfico.

Carlosvermut

Recuerdo una situación en la que presionó mi cabeza muy fuerte contra él hasta el punto de darme arcadas, todo eso acompañado de expresiones verbales y físicas denigrantes que me hacían sentir en desventaja e inferioridad. A lo mejor no tenía muchas ganas, pero sabía que eso iba a pasar. Y me daba miedo no hacerlo. Intenté convencerme de que esa manera de concebir las relaciones me tenía que gustar. En muchas ocasiones disociaba o trataba de reconducirlo para que fuera tierno, pero no lo conseguí.

Por un lado, ella temía perder el puesto (y el proyecto) que él le había prometido. Por otro, en lo personal, le tenía miedo. Finalmente, una psicóloga le diagnosticó ansiedad relacional. «Cuando estás con la autoestima baja, como yo, siempre pones las necesidades del resto por delante de las tuyas. Si te presta atención alguien que, dentro del mundo en el que tú trabajas, tiene un cierto poder, prestigio, es más importante aún«. Todo acabó un día en el que ella se sentía mal en su casa, se levanto y él impidió que saliera diciendo «No puedes dejarme solo». Ella tuvo miedo por si la cosa fuera a peor y accedió a quedarse.

Vermut acaba su defensa afirmando que “No he tenido nunca necesidad de agredir a nadie ni me excita ese tipo de prácticas, en tanto en cuanto a esa otra persona no le esté excitando, de la misma manera que nunca ha percibido que ninguna de sus parejas sexuales estuviera nunca asustada: “Una persona puede sentirse incómoda, creer o recordar que está siendo clara en su manera de querer parar la relación. Y a lo mejor no lo transmite de una manera en la que la otra persona lo pueda entender. También se añade el hecho de que esa persona, yo lo entiendo, puede sentir miedo a agravar la situación«.

De momento, este es el primero de los nombres del Me Too a la española. Han pasado seis años desde que Julián López lo advirtiera desde el atril de los Premios Feroz, paradójicamente el mismo día en que los premios vuelven a repartirse. Veremos qué pasa ahora que el tarro se ha abierto.

Imágenes | Rizoma y Elisenda Pons

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