13 junio, 2024
El insulto como bandera en la diplomacia de Milei

Cuando uno escucha hablar de diplomacia, sin necesidad de recurrir al diccionario de inmediato se asocia el término con el buen trato, con el respeto, especialmente cuando se trata de las relaciones entre los gobiernos de los distintos Estados.

Así, al menos, ha sido usualmente. Sin embargo, ya desde la campaña presidencial el entonces aspirante al máximo cargo en Argentina y ahora jefe de Estado de ese país, el ultraderechista Javier Milei, le ha dado una vuelta al “arte y la práctica de construir y mantener relaciones y de llevar a cabo negociaciones”, cuando se trata de mandatarios o naciones con las cuales no comparta afinidades ideológicas, blandiendo en esos casos el insulto como bandera.

De sus denostaciones en contra de China, de los presidentes de Brasil, México, Colombia, Venezuela (no faltaba más), entre tantas, llegó al más reciente episodio producto de su incontinencia verbal, al referirse en forma nada apropiada al presidente de Gobierno de España, Pedro Sánchez, y su esposa Begoña Gómez, en su visita no oficial a ese país el pasado fin de semana.

Esa actitud ha generado una severa crisis diplomática con un país con el cual Argentina mantiene importantes vínculos, originando agrias críticas en muy disímiles sectores.

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Daños irreversibles

“La crisis provocada con un país con el cual tenemos historia común, con influencia en distintos aspectos de nuestra vida es muy grave y acá no hay que banalizar o justificar que Milei tiene rasgos de loco, aunque efectivamente tenga problemas psicológicos; la acción es de un jefe de Estado. Claro, ya había cometido una irregularidad diplomática en su trato hacia un presidente y al rey de un país, el de España, al no tener previsto un encuentro con ellos, que luego se agravó con esas declaraciones”, analiza el exembajador argentino en Venezuela, Oscar Laborde.

“Claro, es un mandato que él cree que tiene, sembrar por el mundo las semillas de ‘libertad’ y aprovecha su rol de jefe de Estado de Argentina para seguir haciéndolo, comprometiendo al país, descuidando sus funciones de Gobierno y generando daños irreversibles, que los veremos dentro de varios años”, agrega el diplomático.

El también director del Instituto de Estudios de América Latina (Ideal), acentúa que tanto Milei como su canciller, Diana Mondino, “al ideologizar las relaciones exteriores” cometen “un error conceptual”, porque “él puede tener sus concepciones ideológicas, pero lo que no puede hacer es que en nombre de la jefatura de Estado que ejerce, ataque groseramente a países hermanos, como lo hizo con Brasil, Chile, sosteniendo un altercado diplomático tensando tanto las relaciones que todavía no se logra regularizar; con China, cuando nos iban a dar un préstamo swap que ya había sido aprobado y fue echado para atrás. Es una costumbre, porque él trata de cumplir un mandato que cree que tiene, con sus características mesiánicas, cree que ha sido puesto por una fuerzas del cielo y por una cuestión ideológica ataca a todo lo que no tenga nada que ver con capitalismo salvaje. A los gobiernos progresistas, con algún tipo de preocupación social, los ve como sus enemigos que hay que exterminar, como en el caso de España. Insisto, eso nos generará a futuro consecuencias irreparables”.

Laborde recuerda que desde un principio Milei rechazó el ingreso de Argentina en los Brics, que ya había sido aprobado, “algo gravísimo, porque nos negamos a entrar a un club donde todos quieren participar. Comercialmente claro que afecta, porque todo este clima de irritación ideológica no justificada, que no tiene que ver con los intereses del país, esto es importante remarcarlo, que no es un problema de que con esas acciones alocadas lo que defiende son sus convicciones ideológicas, eso trae muchas complicaciones para las inversiones. Está claro que con muchos países va a bajar el nivel de intercambio comercial que había”, enfatiza.

Los vituperios en la política exterior del mandatario

La catarata de vituperios del mandatario de Argentina, el ultraderechista Javier Milei, en contra de sus homólogos, no se ha detenido, al menos en el caso del presidente de Gobierno de España, Pedro Sánchez, a quien apenas el jueves calificó de “incompetente”, “mentiroso” y “cobarde”, en una entrevista concedida al diario La Nación.

El domingo, sin mencionarla, había llamado “corrupta” a la esposa de Sánchez, Begoña Gómez, para desatar esta nueva crisis diplomática. Sin embargo, antes también había protagonizado encontronazos verbales con otros jefes de Estado. En la campaña electoral, cuando un periodista le preguntó si se reuniría con el presidente de Brasil, Luiz Inácio “Lula” da Silva, respondió: “Un gran corrupto, ¿no?”.

En ese período se refirió al de Chile, Gabriel Boric, como un “empobrecedor”, y llegó a asomar una posible ruptura de relaciones con China, afirmando que en esa nación “la gente no es libre, no pueden hacer lo que quieren y si lo hacen son asesinados”, proclamando que “no voy a hacer negocios con ningún comunista”, a pesar de que esa nación les había aprobado un crédito swap de 6.500 millones de dólares, que finalmente quedó congelado.

A Gustavo Petro, de Colombia, lo definió como “comunista asesino” y “asesino terrorista” y al de México, Andrés López Obrador, “ignorante”. Por supuesto, dijo que Venezuela, Cuba y Nicaragua son una “dictadura”. No faltaba más…

Pedro Sánchez, presidente español

La crítica situación que atraviesan los argentinos

El exembajador argentino en Venezuela, Oscar Laborde, subraya que mientras el presidente de su país comete desatino tras desatino en el exterior, “sin dedicarse a conseguir inversiones”, la crisis interna se agudiza.

“Está creciendo el reproche, pues con la situación tan crítica que vive la Argentina, su presidente está pensando más en su figura como abanderado ideológico de la extrema derecha”.

“Mientras las condiciones de pobreza se agravan, las condiciones de marginalidad, de desocupación, todos los parámetros económicos van mal, claro que eso genera incertidumbre, porque Milei, además de ser una persona con las condiciones psicológicas agravadas, descuida al país y en sus giras no consigue inversiones”, recalca el diplomático.

Eso, sostiene, “solamente lo puede frenar el pueblo con resistencia en las calles, con movilizaciones, con paros como los dos generales que ya se han hecho; en el Parlamento, donde no ha logrado que le aprueben ninguna ley porque son tan crueles las que ha propuesto que ni siquiera logra la complicidad de sus propios aliados. Se le puede frenar en el sector judicial, presentando causas contra el desempeño de sus funciones y por violar la Constitución”, concluye Laborde.

Las protestas son diarias.

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